jueves, diciembre 31, 2009
martes, mayo 12, 2009
Carta Abierta a los Arquitectos Chilenos
1.- El Tribunal de Ética del Colegio de Arquitectos, en fallo que nos ha sido notificado ayer, ha decidido desechar los cargos que había formulado la Fiscal de la causa en contra del arquitecto don Abraham Senerman. Para adoptar dicha resolución, el Tribunal establece el criterio ético que debe seguir cualquier arquitecto para utilizar, modificar o intervenir un proyecto elaborado por otro profesional.
2.- No solo no compartimos el razonamiento del fallo y sus decisiones, sino que estimamos que sienta un precedente gravísimo y perjudicial para nuestra profesión, particularmente pensando en las futuras generaciones de arquitectos. A partir de ahora, los arquitectos saben que su trabajo creativo puede ser utilizado o modificado por otro profesional, sin que para su defensa vayan a tener un respaldo de la instancia ética de su gremio. Con esto cambia toda la historia de la ética de los arquitectos chilenos.
El Tribunal razona sobre la base que, éticamente, el dueño de un proyecto de arquitectura es quien lo paga y no su creador o autor intelectual y, por lo mismo, llega a la conclusión que cualquier arquitecto puede utilizar o modificar el proyecto de otro, aún sin autorización del autor, si a éste se le han pagado sus honorarios. Más allá de que en este caso esto tampoco se daba, no podemos compartir ni aceptar el razonamiento señalado.
Desde el punto de vista ético, un arquitecto no debiera estar jamás autorizado a utilizar o modificar el proyecto elaborado por otro arquitecto sin autorización expresa de éste. Lo otro es transformar nuestra profesión en un mercado de bienes transables, con desprecio absoluto hacia los aspectos creativos esenciales a la arquitectura. Esto modifica la visión del quehacer la arquitectónico, con grave menoscabo a sus atributos fundamentales.
3.- Sin perjuicio de que ejerceremos nuestro derecho a apelar del señalado fallo, queremos solicitar a la Directiva del Colegio de Arquitectos a organizar, dentro del más breve plazo posible, un foro público, abierto a todos los arquitectos chilenos, en el cual se pueda debatir transparentemente esta trascendental materia. Desde ya manifestamos nuestra disposición y voluntad de participar en dicho debate y someter nuestra posición a la discusión abierta de los arquitectos. Invitamos y emplazamos a don Abraham Senerman a participar en dicho debate.
4.- Estamos convencidos que no es posible el desarrollo de la arquitectura en Chile sin resguardo ético y legal a la capacidad creadora y artística de los profesionales del área. Estimamos que el fallo dictado hoy por el Tribunal de Ética, más allá de la forma en que nos afecta en lo personal, es un gran retroceso en esta materia, lo que sin duda afecta a todos los arquitectos del país. Si esta posición es compartida o no por los otros arquitectos, y la forma en que nuestro Colegio actúe, será fundamental para el desarrollo futuro de nuestra profesión.
Eduardo San Martín Barayón Gonzalo Mardones Viviani
miércoles, marzo 18, 2009
martes, marzo 17, 2009
Vitacura: Antes del Plbiscito
He leído con sumo interés las opiniones de destacados arquitectos, vecinos y ciudadanos con sus posiciones aunque antagónicas, siempre aportan luz sobre el tema. Sin embargo me llama la atención la carencia de opciones globales y no puntuales, como llama a decidir este plebiscito.
Quiero dejar en claro, para que no existan falsas conclusiones, que desde los años 80 he sido detractor de la política del Laissez-Faire, y entregarle la ciudad al mercado.
Son múltiples las aberraciones incurridas por sacralizar el mercado, y el Transantiago es una de las últimas, que me han dado humildemente la razón.
En segundo término; las encuestas no llevan decimales por definición. Por lo tanto esos estudios presentados con cero coma algo, tienen un error de base. No me asustaría por tanto numero, porque no hay consistencia con los seres humanos que representan. ( Léase Ingresos, distribución etárea, movilidad urbana, expectativas de localización, grupo familiar, cercanía a servicios, por dar a conocer algunos de los puntos nebulosos de los Cero coma algo. )
Como tercer tema; no es posible presentarles a los vecinos unos " Cortes" o " Secciones ", y dirimir sin una panorámica de la solución. Es muy distinto tener una torre de 12 o 18 pisos tapando el sol, que esa sombra de hacia la calle. No hay referencias de los conos de sombra en ninguna de las propuestas. No hay ni eso ni gráficos de impacto vial, concentraciones de consumidores, nudos de acceso a edificios en altura; como hemops comprobado quienes escribímos acerca de Sanhattan hace quince años y de Pedro de Valdivia Norte, con los impactos del Túnel y las externalidades del centro Andrés Bello- El Bosque.
Cuarto: la Letra Chica.
Los distanciamientos no están del todo aclarados, y como vecino por muchos años de la calle Luis Carrera, los edificios que son de gran calidad arquitectónica, dejaron imposibilitados a los propietarios del lado sur, a vender sus propiedades por razones obvias. Sus sitios no dan para levantar edificios, y toda la plusvalía de aquellos frente al Club de Polo, no les fue traspasada en modo alguno. Solo se depreciaron los terrenos aledaños e inmovilizaron su destino.
Entonces, no nos hagamos los lesos con la famosa " Teoría del Prisionero " que aplican las Inmobiliarias. Compran selectivamente y dejan en jaque por precio a aquellos cuyo único comprador termina siendo el inversionista que sabía del resultado de dicha operación.
Porqué no ha existido propuesta de manzanas que acepten construcciones con edificios en diagonal a la calle principal?
Se debe a que una propuesta de esta naturaleza abriría la manzana y la plusvalía sería compartida en grados decrecientes por todos los que dispongan de terrenos para este efecto.
Porqué no aparecen las rasantes en las propuestas exhibidas en los medios de comunicación ?
Ustedes recordarán lo funesto que la norma que creo los edificios " lustrines ".
En fin, los Médicos entierran sus errores, los arquitectos implorámos que crezcan las hiedras para que cubran los nuestros.
Pero quienes pagan las consecuencia por años son los habitantes de la ciudad.
Más que pisos más o pisos menos, se requiere una mirada a la Ciudad que queremos. Los habitantes somos los dueños de la Ciudad.
Tenémos los derechos y deberes frente a esta disyuntiva. Y , en las comunidades intermedias, se prueba el diálogo fecundo que puede hacer de Vitacura un gran lugar para vivir. o si no se cambian mínimos escollos, como los distanciamientos, la localización respecto al vecindario ( no en corte, sino en planta ), puede convertirse en una norma que va a dar pie para que la fuerza del mercado destruya la convivencia entre la plusvalía generada y la tranquilidad de vida bien ganada.
jueves, noviembre 06, 2008
Alicia en el País de los Sueños Colectivos

Entrevistando a Ray Bradbury, hace ya muchos años, me insinuaba que la Historia la escribían los artistas, y citando a John Ruskin, donde expone que las grandes naciones escribían su autobiografía en tres manuscritos: El Libro de sus Gestas, el Libro de sus Palabras y el Libro de su Arte. Ninguno de ellos podría ser entendido sin haber leído antes los otros dos; mas de los tres, el único ciertamente confiable y fidedigno es el último: el Libro de su Arte.
Ahí radicaba la percepción del futuro; y así lo había entendido la Comisión de Transporte de Los Angeles ( EE.UU), quienes habían contratado a Bradbury, escritor de Ciencia Ficción, para dar pistas de solución a los problemas que aquejaban a esa ciudad no solo con el transporte, sino con sus externalidades negativas, que este conlleva para los habitantes.
Si es por similitudes con lo anterior, basta leer en el libro EINSTEIN Y PICASSO. El Espacio, El Tiempo y los Estragos de la Belleza, de Arthur I Miller, donde revela sorprendentes paralelismos entre los dos genios a través de datos acerca de cómo vivían y trabajaban. El cubismo de Picasso conecta con las ideas científicas y filosóficas de Henri Poincaré, y lo sitúa en el contexto intelectual parisino. Mientras, Albert Einstein se ve forzado a buscar trabajo en la Oficina Suiza de patentes, ya que sus profesores no confiaban en su futuro académico. Sin embargo, Einstein no tardó en sentar las bases de una revolución científica. Sin saberlo, el artista y el científico trabajaban en el mismo problema: hallar una nueva representación del espacio y el tiempo.
Y aparece Alicia; como un continuum, donde devela con su obra, la realidad en el sentido griego: A-letheia. La Alétheia , que unifica y reúne, pensamiento fragmentario con la arroba que acoge.
La Alétheia, juega en la Idéa y en la koinonía de las ideas, en tanto que éstas se atraen unas a otras al aparecer y así constituyen el ser de lo ente.
Nos invita a quitar el velo que cubre su última escultura, que si fuese habitable en la forma clásica, sería arquitectura. Toda su obra roza con la arquitectura, al hacernos ver como ha creado un espacio habitable para el pensamiento. Estamos develando y revelando su Poesía, que viene de Poiéin, no solo aplicable a la Poesía, sino que implica toda producción manual o intelectual que encerrase un grado de creatividad, permitiéndonos atisbar una pista concreta hacia el Logos Opticos desde una perspectiva contemporánea.
Esa dimensión tan vívida en la cultura Celta con su explicación del In-Between, que los lleva al un mundo donde se concretan los sueños. Ella, con su talento muy particular, da sentido de Lugar, da un fino acceso al Intersticio de la Mirada, donde crece esta torre de nueve metros, como el ingreso donde habitarán nuestros sueños, tras un sinuoso viaje, pues su trabajo no es fácil ni facilista. Partiendo por la nada de baladí espiga de nueve metros.
En la Creación, los mundos son Tres: Cielo, Tierra e Infierno, y cada mundo es simbolizado por una tríada; por ello el nueve es el número que cierra el tercer ciclo a partir de la unidad, y con ello, la Creación. Y lo mismo ocurre con las representaciones geométricas, en las que el punto es la unidad, la línea la dualidad, la oposición de un algo a otro algo, es decir, la distancia que los separa. Con el tres se recupera la unidad al formar algo cerrado en sí mismo, pues tres puntos delimitan una figura plana; pero sólo con el cuatro puede construirse un cuerpo, es decir, una figura en el espacio. Y, ahí nos exige el cuarto punto, que es nuestro punto de vista.
En todo este universo todo es ritmo, alternancia ( dada por la luz de esta escultura) y geometría, y por ello, las relaciones que se desprenden pueden transmitirse bajo la forma de figuras armónicas. Y si el Cosmos es número y ritmo, podemos pasar de la armonía de los sonidos a la de las almas. Como dice Proclo: “El número es el glorioso padre de los dioses y de los hombres”; y sus seguidores identifican la Causa Primera -la unidad- con Dios. Ese Dios por donde navegan nuestros pensamientos sin fragmentarse.
"AR-ROUB" o "AR-RUBA", significa cuatro. Podríamos pensar en que es una mera coincidencia, pero no le concedo esa posibilidad a Alicia. Es mucho más inteligente y enormemente más perceptiva para caer en coincidencias. Su arroba, que es la fusión de las letras AD, en latín, significa en primera instancia “ hacia”. Vocablo que inunda la obra de Alicia. Das Geviert, que no puedo traducirlo con claridad, salvo al estar frente y bajo esta arroba.
Si bien lo planteado anteriormente es mi The-Orao, o mi Punto de Vista , la equivalencia letra-número creo que sigue vigente en el mundo cristiano, lo es de una forma soterrada; es decir, la emplearon los teólogos para aclarar ciertos puntos de la doctrina; san Ireneo, por ejemplo, explica por qué la Iglesia admite cuatro evangelios en el Nuevo Testamento, ni uno más ni uno menos, y lo hace diciendo:
“En el mundo en que vivimos existen cuatro regiones u cuatro vientos principales: Dado que la Iglesia se extiende sobre toda la tierra, y dado que el Evangelio es fundamento de la Iglesia y aliento de vida, es razonable que para sostener la Iglesia existan cuatro columnas expandiendo por todas partes la incorruptibilidad y la vida para los hombres. De ello se desprende sin la menor duda, que el Verbo de Dios nos ha dado un cuádruple Evangelio inspirado solo por un espíritu.”
El Hacia de Alicia. Ese viaje propuesto que esta coronado por una arroba, que mirada desde su base, fusiona la A y la D. Giorgio Stabile, profesor de Historia de la Universidad La Sapienza de Roma, descubrió un documento original de 1536, en donde se empleaba la @ acompañando el ánfora. Fue así como la @ formó parte del mundo de la navegación del siglo XVI, de la aventura y desafío que implicaba atravesar pueblos y mares con veleros repletos de exóticas mercancías. Recordemos “ Rumbo Weste “, y sus arrobas danzarinas.
Actualmente, la ánfora de los venecianos, la arroba de los españoles y el at de los anglosajones nos invita a navegar por la red de redes. De enlace de las diferentes direcciones electrónicas del mundo pasó a ser uno de los símbolos más utilizados en el espacio virtual, esta vez no por los arriesgados mercaderes, sino por la comunicación instantánea a distancia y Alicia desafía la velocidad con un punto protector de la misma, con el necesario lugar de la reflexión..
Stabile, sostiene que "ningún símbolo nace de la nada y ningún símbolo se elige por casualidad". Alicia no eligió la arroba, pero si nació de su percepción que se podría amalgamar entre Libertad/Destino. Su experiencia con los cuatro vientos; en Libre Albedrío, donde navegamos por rutas insinuadas, pero muy estudiadas.
Nos abre la posibilidad única que da la escultura sobre cualquier otra expresión artística, me repito y remito a mi fascinación por los Intersticios de la Mirada, por la bella posibilidad que un ser humano sea en extremo generoso de compartir en la humildad de la forma, un albergue para el pensamiento en su tránsito al viaje que le depara el profundo significado de un símbolo que resume la exploración de Alicia Larraín Chaux, sobre la Libertad de caminos que ofrece al interlocutor de su obra.
Me quedo absorto , en silencio frente a la obra y solo atino a recordar en la mirada lo escrito en unas antiguas piedras de mi universidad en Inglaterra:
Cada vez que las facultades humanas alcanzan su plenitud, necesariamente se expresan mediante el arte.
martes, julio 22, 2008
viernes, febrero 08, 2008
Patologías Urbanas; Revisited
HASTA 1974, en el mundo el crecimiento de la población rural era superior al urbano.
CIUDADES DE LABORATORIO
Dongtan será una de las seis ciudades ecológicas que China agregará a su mapa, que ya tiene 670. Será una alternativa a la atestada Shanghai . Para 2020, el 60% de la población vivirá en las urbes. Anualmente unos 12 millones de campesinos emigran a ellas.
La nueva ciudad estará lista en 2010 para albergar a 10 mil personas. Un doble sistema de cañerías llevará agua potable y sacará agua de alcantarillado, ya tratada, para regar las granjas verticales. Sólo el 10% de la basura llegará al vertedero; el resto será reciclada. Se abastecerá con energías renovables incluyendo biocombustible sobre la base de cáscara de arroz. Para 2020, su población será de 80 mil habitantes y proveerá 50 mil empleos.
GRANJAS EN ALTURA
Invernaderos ultraeficientes en el corazón de la ciudad evitarían la escasez de alimentos en las megaciudades. La Universidad de Arizona desarrolló un prototipo de invernadero (US$ 450 mil). Se puede cultivar la misma cantidad de vegetales que en una granja tradicional, pero sólo utilizando el 10% de agua, y el 5% de terreno. Treinta de estos invernaderos, instalados en una manzana de terreno, podrían alimentar a 50 mil personas; con verduras, frutas, huevos y carne.
MÁS IMPUESTOS, MENOS TACOS
Desde 2003, hay que pagar un impuesto para manejar por el centro de Londres. Desde entonces, el tráfico ha disminuido en 15% y los automovilistas pierden 30% menos de tiempo en embotellamientos.
Philip Bythe, de la Universidad de Newcastle, dice que "no es una panacea". "Cobrar implica detallados modelos de la ciudad, de los viajes y transporte público". No todas las ciudades están listas. En Beijing, asumen que deben construir mejores caminos y mejorar el transporte público.
El siguiente paso en Londres será castigar más aún a los autos más contaminantes. Así privilegiarán el uso de autos "amistosos con el medio ambiente".
LA UTÓPICA "SÚPER-CIUDAD"
Hoy los cables que llevan electricidad a las ciudades pierden un 7% de su poder a causa de la resistencia. La superconductividad llevaría esa pérdida a cero y casi no emitiría CO{-2} en el proceso. Debe ser enfriada con hidrógeno líquido.
Un solo supercable llevaría la energía y el hidrógeno. "Bombas de electricidad" abastecerán a los automóviles y el hidrógeno llegará directo a las casas, para usarlo en la cocina y en la calefacción.
Aún es utópico porque la ciencia para hacer esto sólo existe en el papel. El desarrollo podría demorar varias décadas. Sus detractores alegan por la necesidad de utilizar centrales nucleares para producir el hidrógeno.
ECOLOGÍA URBANA 2.0
Las ciudades son entes vivos, que laten y cambian, y que afectan al resto del planeta. De eso trata la nueva ecología urbana.
Un ejemplo de ello: la temperatura en las ciudades es más alta, entre 1 y 6° C, que en las zonas rurales. Eso dispara la demanda de energía y aumenta la contaminación ambiental. Con un solo grado más, el consumo de agua mensual promedio de una familia puede aumentar en 1.300 litros. Además, las ciudades son fuentes de dióxido de carbono y otros gases invernaderos, como los aerosoles urbanos.
Las ciudades crean nuevas comunidades biológicas, artificiales, donde algunas especies son desplazadas por el hombre, y la biodiversidad disminuye.
La ecuación para disminuir el impacto ecológico de las urbes debe integrar estos factores.
AHOGADOS Y SIN REMORDIMIENTOS
La India invertirá un millón de dólares en Kolkata (Calcuta) para subsidiar a los taxistas; quieren que conviertan sus autos a gas. Ellos alegan que no pueden costear el cambio. Kolkata tiene 14 millones de habitantes y el promedio de su material particulado es el doble del máximo aceptado. Los controles no existen y las revisiones técnicas no revisan nada. A fines de año, el económico auto Tata, de US$ 2.500, llegará a su mercado. Aunque contaminará menos, las autoridades esperan que 10 millones de autos se sumen al parque automotor en los próximos años. Los ambientalistas exigen el aumento de los impuestos a los autos diésel; los contrarios argumentan que eso deja los autos sólo a los ricos.
Etiquetas: Administración Urbana, Economía, Sustentabilidad
jueves, octubre 04, 2007
Entrevista a Rogelio Salmona

Entrevista de María Paulina Ortiz en Abril de este año.
A pesar de los efectos de una quimioterapia contra el cáncer, el maestro sigue trabajando intensamente y conserva el ánimo para decir sus verdades. No se da por vencido.
Esta mañana el sol calienta fuerte en Bogotá, y eso lo reconforta. El carro que lo conduce hacia La Candelaria va con las ventanas arriba, sin aire acondicionado. "Qué bien -dice-. Me siento como en un termo". El maestro Rogelio Salmona lleva una chaqueta verde encima de su saco de lana, una bufanda con nudo doble protege su cuello y unos guantes negros esconden sus manos. Y sin embargo, el frío no le da tregua.
Minutos antes, en su apartamento, había comido sin ganas unos trozos de pera. Casi sin terminar dijo: "Vamos, están esperando abajo" y tomó un pasó firme hacia la puerta apoyado en un bastón que en el ascensor se convirtió en silla. El maestro se sentó durante los segundos que tardó la máquina en llevarlo del piso 15 al 1. Se subió al carro rumbo a la obra que tiene en proceso: el centro cultural que diseñó para el Fondo de Cultura Económica en
la esquina de la carrera sexta con calle 11.
"Vengo cada vez que puedo -dice al llegar-. Las obras hay que seguirlas de cerca, cotidianamente. No he podido hacerlo todos los días. Pero lo hago dos veces por semana". El cáncer de colon que apareció hace ocho años volvió hace uno. Lo tiene débil. No derrotado.
-¡A esa altura no! -grita.
Salmona está en el primer nivel corrigiendo un muro que los obreros construyen arriba. El jefe llegó. En lo que será un patio rodeado de plantas, se sienta en la silla que le sirve de bastón y pide unos colores para corregir los planos. "Los planos son solamente una indicación. Las obras hay que verlas aquí, así", y con su mano derecha traza cómo quiere que queden las cosas.
Sus asistentes le lanzan una pregunta tras otra. Cómo resolvemos esta escalera, qué hacemos con esta esquina, con esta puerta. "Todo se puede hacer; pero si lo vamos a hacer, hagámoslo bien. La solución es esta", y aparece en segundos pintada en el papel.
A Salmona no se le acaban las ideas. Pero empieza a ganarle el cansancio. "Hasta el agua me sabe feo", dice al tomar un sorbo en un vaso que le acercan. "Es por la quimioterapia", agrega. Dos horas después va de regreso a casa.
Camino a su apartamento, recorre los edificios que nacieron en su mente hace casi cuarenta años: las Torres del Parque, en la carrera quinta con calle 27. Se cruza con la bulla de los estudiantes, con ejecutivos que andan cigarrillo en mano, con parejas que se miran y se sonríen. Se cruza con la vida que él siempre soñó que tuviera el lugar que creó.
¿Una entrevista más?
-Le aseguro que usted no ha leído nada de lo que he escrito. Ni una página.
Con esa frase me había recibido el día anterior en su apartamento. Eran las 3 de la tarde y el sol entraba por las ventanas de la sala. El arquitecto se sentó en un sofá, prendió la calefacción, la puso a pocos centímetros de su cuerpo y fue directo al regaño: "Los periodistas llegan a ver qué sale, sin informarse. Para qué otra entrevista. ¿Qué más va a decir de mí? Ya dije todo".
-Queremos saber más de los creadores -me arriesgo.
-Lo que cuenta es la obra. Que ella responda. De los creadores qué se puede saber.
A pesar de su queja, habla siempre en tono bajo. Sereno. El maestro parece resignarse y empieza a mirar a su interlocutora con ojos menos inquisidores. Ojos color verde oliva. En las paredes, bibliotecas llenas de libros. En las mesas, libros sobre libros. En el piso, el violonchelo que toca su hijo de 20 años. Salmona, en pantuflas y saco de lana, recorre su cara con un pañuelo.
-Maestro, cuando usted habla de sus obras hace alusiones a la música, a la poesía...
-Porque han sido fundamentales. Enriquecen lo que hago, o supongo que me ayudan a enriquecerlo. La música ha sido mi compañera en el trabajo. La música y la poesía me ayudan, me estructuran y me permiten hacer propuestas arquitectónicas.
... Se oyen unos frenazos de carros que hacen que el arquitecto interrumpa su frase. "¿Qué fue ese ruido?" La torre en la que vive deja ver a esa Bogotá color naranja. No tiene vista a la plaza de toros. Mejor para él: "¿Para oír esa tontería de olés y ver a colombianos vestidos de cordobeses?", dice y pone el acento de esa región española. Salmona tiene sangre española y francesa.
Cuando se le toca el tema, alega que eso ya lo sabe todo el mundo. Es colombiano. Tiene el humor del buen bogotano. Con eso es suficiente.
-¿Qué siente al ver las Torres del Parque, al vivir en un sitio que usted vio nacer desde que hizo el primer boceto?
-Le voy a decir algo que no me va a creer: siento frustración. Porque pienso que hubiera podido hacerlo mejor. Y sé que no lo logré. Cada vez que veo un rincón, un aspecto del proyecto, pienso que lo he debido hacer en tal forma. Con el tiempo veo los errores.
Le pregunto por esos errores. El maestro mueve sus manos muy delgadas para un lado y para el otro. "Es difícil de explicar. Son cambios formales, encuentros, perfiles... Es algo que siento, pero que no puedo decir. Se tiene que dibujar. Verbalmente es difícil".
El Museo de Arte Moderno de Bogotá, la Casa de Huéspedes Ilustres en Cartagena, el Archivo General de la Nación, el Edificio de Posgrados de la Universidad Nacional, la Biblioteca Virgilio Barco son, entre otras, las obras que han salido de la mente de este arquitecto que recibió la más importante distinción que se entrega en el mundo en su campo: el Alvar Aalto. Hoy tiene 77 años y no se detiene.
Además del centro del Fondo de Cultura en La Candelaria, que será un escenario público para la lectura, tiene en camino el diseño de la sede de la Universidad Pedagógica en el norte de Bogotá. "Si se logra, será una de las obras más importantes que hubiera podido hacer. Es el centro universitario donde se educan los maestros del país", dice. Y es consecuente con lo que siempre ha afirmado: "Mi mejor obra es la que no he hecho".
-¿Cómo ve hoy Bogotá?
-Es muy contradictorio. Ha mejorado enormemente, pero le falta mucho. No podemos hacernos ilusiones. Falta espacio público, hay que arborizarla más, hay que mejorarla paisajísticamente. Hay que recuperar las quebradas, los ríos. El río es fundamental en una ciudad. Bogotá lo tiene, pero no se ha hecho nada.
-La política es un tema que tampoco le es ajeno. ¿Qué dice de la Colombia de hoy?
-¿Decir? Estoy preocupado. No sé para dónde vamos ni entiendo qué está pasando con la política. Me alienta, eso sí, que haya una agrupación de izquierda que se está conformando y espero que se consolide: el Polo Democrático. Hay una persona que me parece muy seria ahí, Jorge Robledo.
Sin pensar en la gente
Salmona piensa que hoy no se está haciendo una mejor arquitectura para la gente. "Mejor especulación, sí. La gente más rica siempre estará bien, o más o menos bien. Pero la vivienda de interés social que se está haciendo es poca y muy mal diseñada. No crea ciudad, crea tugurio. Es una vivienda pequeña, reducida, casi... voy a decir algo feo: como ratoneras. Mientras eso no cambie en Colombia, nunca tendremos ciudades adecuadas. Y no solo es vivienda, sino espacio público: parques, colegios, centros culturales".
El barrio. ¿Se acuerdan de los barrios? Salmona vivió su infancia en Teusaquillo, en casa con jardín, con patios; en calle con barra de amigos, con tienda de la esquina. "Hemos perdido parte de ese barrio. Yo tuve una infancia feliz. Viví una niñez de comunidad, de amigos, de vecinos".
-¿No hay manera de echar para atrás, o todas las ciudades van
inevitablemente a coronar a los centros comerciales como los nuevos reyes?
-No creo. Al contrario. En Europa, en París, por ejemplo, están tratando de vivir en un ritmo más lento. Seguir con la vida de barrio. Al lado están, claro, los grandes centros comerciales de especulación económica. Pero al mismo tiempo hay el deseo de volver a comer con lentitud, sentados en una mesa. De gozar las cosas de la vida diaria.
El maestro toma un poco de agua y se preocupa porque el café de su visita no esté frío.
Guarda silencio unos segundos. Mira a través de sus lentes y confiesa: "A mí lo que más me importa es el transcurso del tiempo. Vivir el tiempo. Vivir mis horas del día, gozarlas. Eso de que el tiempo es oro es una grandísima estupidez. El tiempo es vida. Me interesa vivirlo".
-¿La enfermedad lo ha hecho pensar así?
-Me ha afirmado más en esto de que el tiempo es vida. Uno valora más las cosas. No he parado de trabajar a pesar de que desde hace un año vengo con una terapia terrible. Vivo con unos dolores permanentes, no sé cómo hacer. Me impiden hasta concentrarme. Por momentos no puedo ni leer. Pero no pienso parar. Pararé el día en que me toque, si la enfermedad me dominó. Pero creo que la estoy dominando. Hay que seguir en la lucha y no dejarse vencer.
-¿Piensa en la muerte?
-No pienso en eso. Claro: sé que uno se tiene que morir. Pero pensar en la muerte, no. Si llegó, llegó. Sé que estoy más cerca que antes, obviamente. La edad, por un lado. La enfermedad, por otro. Pero no me preocupa tanto.
Buena parte de su taller lo ha trasladado a su casa para no tener que hacer largos recorridos. Caminar lo agota. Desde ahí trabaja y discute con su equipo de colaboradores los pormenores de los proyectos. Alguna vez fue profesor; hoy dice que en realidad no sirve para la enseñanza. "No me atrevo a enseñar. Siento que me estoy equivocando. No sé cómo se enseña la poesía. El diseño es una poética. ¿Cómo transmitirlo?".
Se queda corto quien diga que Rogelio Salmona es únicamente un arquitecto. Aunque él prefiere ser definido así:
-Un arquitecto. No más. O mejor: alguien que trata de ser un arquitecto. Porque ser arquitecto es muy difícil. Uno no sabe si lo que hace tiene validez. El tiempo es el que lo dice. Una buena arquitectura se convierte en una ruina. Una mala arquitectura desaparece. Pero para saber si es una ruina hay que esperar muchos años. Espero que las Torres no sean una ruina hoy, sino dentro de mil años.
La luz del atardecer golpea contra los ladrillos de los edificios y le dan a la ciudad ese carácter que las obras de Salmona han ayudado a crear. Es hora de irse. El maestro se queda sentado en su sofá. Luego de ofrecer una sonrisa, se despide y dice una cosa más:
-No me diga maestro.
Etiquetas: Personajes
Muere un Notable Arquitecto Latinoamericano

Me presentaron a Rogelio Salmona a comienzos de los 90, me dedica un libro monográfico y este autor de obras como el Museo de Arte Moderno de Bogotá, la Casa de Huéspedes Ilustres en Cartagena y la Biblioteca Virgilio Barco ha fallecido, a los 78 años. Guardo un cúmulo de recuerdos, que se agolpan al asumir su pérdida; mas apenas los ordene, si la emoción me permite, vendrán sobrios y sentidos a este Blog.
Definido como "una de las figuras mayores de la arquitectura y del urbanismo suramericanos", según destacó este año François de Mazières, presidente del Museo Cité de l'Architecture et du Patrimoine, de París.
De hecho, Salmona nació en París en 1929 aunque siempre se consideró colombiano, pues siendo niño viajó a nuestro país. Ingresó a la Universidad Nacional de Colombia, pero sus estudios de arquitectura fueron interrumpidos en 1948 por el Bogotazo.
Viajó a París, en ese año, y trabajó como ayudante del gran maestro racionalista francés Le Corbusier (seudónimo de Charles Edouard Jeanneret-Gris) por casi diez años. No obstante, Francis Rambert, director del Instituto Francés de Arquitectura, señala que después de una década de colaboración el 'discípulo' tomó claramente sus distancias con el maestro. Ávido de conocimiento, se interesó también por una experiencia constructiva y por la historia del arte en el famoso museo del Louvre.
La mayor influencia de su formación francesa fue el curso de Pierre Francastel de sociología del arte, en la Escuela Práctica de Altos Estudios, un tema que fascinó al joven colombiano. A sus treinta años de edad dejó la capital francesa y regresó a Colombia donde logró imponer su visión armónica del espacio público dentro de una arquitectura social con valores humanistas, como la Urbanización El Polo, la Fundación Cristiana de la Vivienda y el Desarrollo Urbanístico Timiza.
A su regreso a Colombia formó parte de un grupo de distinguidos arquitectos bogotanos empeñados en superar las limitaciones del funcionalismo y explorar alternativas diferentes para la arquitectura colombiana. La primera de sus obras que causó impacto en el medio profesional fue el conjunto de apartamentos El Polo, proyectado conjuntamente con el arquitecto Guillermo Bermúdez Umaña en 1959, por encargo del Banco Central Hipotecario.
En la década del setenta, Salmona desarrolló en Bogotá una serie de proyectos de carácter exploratorio, entre los que se destacan el Colegio de Bachillerato de la Universidad Libre (1962), el conjunto de viviendas Fundación Cristiana (1963) y la sede para la Sociedad Colombiana de Arquitectos (1961-1970). Entre 1964 y 1970 proyectó la que sería su primera obra de repercusión internacional, el conjunto de apartamentos El Parque (más conocido como Las Torres del Parque). Este conjunto, localizado en el centro de la ciudad, en un terreno contiguo al Parque de la Independencia y a la Plaza de Toros de Santamaría, "fue polémico por su planteamiento formal, basado en una geometría radial, en el escalonamiento volumétrico y en el enriquecimiento mediante balcones de la textura visual de los edificios", según su amigo Alberto Saldarriaga.
Ganó el Premio Nacional de Arquitectura en 1986 por la Casa de Huéspedes Ilustres en Cartagena, proyectada entre 1978 y 1982, y que fue reconocida como el proyecto latinoamericano más importante realizado en la década del ochenta. Luego, en 1988, volvió a ganar este galardón por el Museo Quimbaya en Armenia.
El mayor reconocimiento de su carrera fue el premio Alvar Aalto, el más importante que se entrega en el mundo de la arquitectura.
Cincuenta años después de dejar Francia, recibió un homenaje en ese país, cuando el Palacio Chaillot (Metro Trocadéro), que alberga el nuevo museo de arquitectura, le rindió un gran homenaje a comienzos de este año.
Uno de sus últimos proyectos fue el Centro Cultural Gabriel García Márquez, del Fondo de Cultura Económica (FCE). Se construye en un predio de 9.500 metros cuadrados. Está distribuido en tres niveles y tendrá una librería, una biblioteca, una sala de exposiciones, un auditorio, un restaurante, una cafetería, un salón de conferencias y las oficinas del FCE. Su inauguración está programada para el último trimestre del 2007.
También participaba en la Nueva sede de la Alianza Colombo-Francesa, con un espacio de 4.000 metros cuadrados, en la carrera 11 con calle 93.
Etiquetas: Personajes
miércoles, septiembre 26, 2007
Ciudad de la Arquitectura y El Patrimonio

El mayor centro mundial dedicado a la arquitectura abrió definitivamente sus puertas en París La Ciudad de la Arquitectura y del Patrimonio completa de este modo el patrimonio cultural del barrio del Trocadéro, que ya cuenta con instituciones como el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París recientemente reabierto, el Museo de la Marina, el Palacio de Tokyo (Museo de Arte Contemporáneo) y el Museo del Hombre (cuyas obras de renovación comenzarán en 2008).
Este maravilloso lugar cultural está situado en un ala del Palacio de Chaillot (inaugurado en 1937 con motivo de la Exposición Universal). En total cuenta con una superficie de 22.000 m2, de los cuales 8.000 m2 dedicados a colecciones permanentes y 2.300 m2 a exposiciones temporales.
En la planta baja, el público podrá pasear a lo largo de la galería donde están expuestas más de 350 reproducciones a tamaño natural de obras maestras del patrimonio francés, así como 60 maquetas de monumentos arquitectónicos. De este modo, se dibuja un verdadero recorrido por la evolución de la arquitectura, desde la época románica hasta el Renacimiento, de los siglos XVII y XVIII.
En el primer piso, la galería dedicada a la arquitectura moderna y contemporánea, a cargo del Instituto Francés de Arquitectura (IFA), muestra la riqueza y la innovación gala desde 1850.
Dotadas de grandes ventanales, estas dos galerías ofrecen unas magníficas vistas de la torre Eiffel que se alza detrás de los jardines del Trocadéro y sus fuentes.
La Ciudad es también un centro de investigación y recursos de la arquitectura francesa: 1.700 m2 están ocupados por una nueva biblioteca dedicada a esta rama del arte y por el Centro de Archivos de Arquitectura del siglo XX del IFA
Para mayores informaciones:
Ciudad de la Arquitectura y del Patrimonio
Palacio de Chaillot
1, Plaza de Trocadéro y 11-Novembre,
75016 - Paris
Tel:(33)1 58 51 52 00
Internet:www.citechaillot.fr
Etiquetas: Arquitectura
lunes, septiembre 24, 2007
Neruda: Casas y Hogares

En una de mis frecuentes visitas a Isla Negra; caminando muy joven desde Las Cruces, encontré a un poeta dibujando unas lineas sobre el maicillo , con un bastón sin gracia alguna. A su lado, Rafita, -don Rafel Plaza Hernández- quien fuese el gran artifice de cada piedra, elevandose al cielo, construyendo la emoción. Su pasión - la de Neruda- era ir sembrando el suelo con sus líneas, bajo la suave brisa matinal de Isla Negra, mientras indignado me mostraba como en el horizonte dinamitaban rocas, destruyendo El Quisco, eran los años 60.
Su balneario, fundado con del doctor Raúl Bulnes y otro amigo, los cuales plantaron cada árbol, que creremoniosamente me presentaba con nombre y fecha de nacimiento. Su obsesión por nominar. Y, ahí seguía silente Rafita, quien talló una de las vigas del bar, y Neruda lo recordaría como el ángel que esculpía con la punta de sus alas...
Son historias inenarrables.Al menos a mi me faltan las palabras.
Sería Lucho Poirot, veintitantos años después, quien entre todas sus genialidades, haría las fotos más notables de la casa del vate, y terminaría por sepultar cualquier intento por traducir en palabras lo que fueron nuestros incesantes recorridos por esa mítica playa.
Hoy, tras décadas del encuentro y otras de su partida, busco algunas fotos y croquis de un lugar en que quedó anclada parte de mi memoria. Aparecen la señora Helena, su marido, los Vinos interminables de la Hostería, la Charito Cofré..en fin.
Mis padres escribirian en nuestra casa de la costa, este poema, que hoy ha quedado difuso tras unos jazmines que serán parte de los aromas de nuestra infancia, y referentes de nuestras historias familiares.
SENSACIÓN DE OLOR FRAGANCIA
de lilas...Claros atardeceres de mi lejana infancia
que fluyó como el cauce de unas aguas tranquilas.Y después un pañuelo temblando en la distancia.
Bajo el cielo de seda la estrella que titila.Nada más. Pies cansados en las largas errancias
y un dolor, un dolor que remuerde y se afila....Y a lo lejos campanas, canciones, penas, ansias,
vírgenes que tenían tan dulces las pupilas.Fragancia de lilas...
"Yo lo conocí a don Pablo en el año 1946 y de ahí comencé a trabajar con él", dice don Rafa.
Yo le trabajé mucho. Hice casi toda la casa de Isla Negra porque (cuando la compró) era una pequeña casa y también refaccioné lo que estaba hecho porque tenía unas ventanitas muy pequeñas. Y de ahí, empecé hacerle los agregados. Todos los años iba haciendo un agregado porque él en esos años no tenía ninguna colección. Todo esto era una cosa descubierta. No tenían cercos, ninguna casa.
Le iba haciendo una ampliación para las cosas que él traía de antigüedades, los mascarones. Y a cada cosa le iba haciendo sus detalles porque él decía: "Las construcciones en todas partes son iguales, son cuadradas, todas iguales. Entonces, hay que hacerles una pequeña modificación para que sea distinta a las demás construcciones". Por eso es que le iba haciendo los techos curvos, escalas muy angostitas, como sensación de que él iba subiendo a un barco. Yo le trabajé a él durante 25 años, pero no todo el tiempo. Y cuando no le trabajaba, él me iba a buscar a la casa y me decía:
"Vamos, Rafita, vamos y nos servimos un tesito y ahí conversamos un rato".
O él traía una cosa, cualquier cosa, un mascarón, yo tenía que venir a instalárselo acá. Él siempre hacía los planitos. Me decía: "Yo quiero que haga esto". Y yo llegaba y lo hacía tal y como él me lo dibujaba porque a él le gustaba que, lo que él quería, se lo hicieran exacto. Entonces, después me decía: "Quedó mejor de lo que yo pensaba". Así que quedaba muy contento, todo el tiempo. En las casas de Santiago y Valparaíso también le hice muchos agregados, le demolía partes que no estaba conforme y le hacía otras de nuevo. Él era muy buena persona. Teníamos que verlo todos los días porque, cuando no le trabajaba, iba a la casa a buscarme.
Etiquetas: Arquitectura
domingo, septiembre 23, 2007
Las Casas de Neruda: El día de su partida
Foto: H.Precht B.En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir.
El niño que no juega no es un niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.
He edificado mi casa también como un juguete y juego en ella de la mañana a la noche".
Pablo Neruda, "Memorias".
"La Chascona" se llama así en honor a Matilde Urrutia, su esposa.
En una de las laderas del Cerro San Cristóbal, específicamente en la pequeña calle Fernando Márquez de la Plata 0192 en el Barrio Bellavista, se encuentra una de las casas más conocidas de Pablo Neruda. Se llama "La Chascona" en honor a Matilde Urrutia, su esposa.
Aquí el poeta dejó un mundo de fantasía y magia, lleno de objetos únicos recolectados durante su vida. Su obsesión por el mar no lo dejó ni por un momento. La decoración asemeja a un barco: ventanas, faroles, muebles, mascarones de proa, caracolas marinas, cajas de música, jarrones, billetes y monedas. Todos elementos que inspiraron su obra.Fue en 1953 cuando Pablo Neruda inició la construcción de esta casa al fondo del callejón. El resultado: un jardín o hall al aire libre donde dos escaleras conducen al living, puertas, pasillos secretos, habitaciones, un comedor adornado con cuadros de naturaleza muerta, su valiosa biblioteca, el bar hecho de madera de un barco francés y tantos otros rincones.
Germán Rodríguez Arias fue el arquitecto que llevó a cabo el proyecto del vate terminado en 1955.La casa de Isla Negra Pablo Neruda compró esta casa por el año 1939. Guiado por sus deseos, imaginación e inclinaciones, heredó al mundo un verdadero museo que da cuenta de su vida.
A orillas del mar, la casa de Isla Negra se levanta como un testimonio latente del paso de Neruda por la Tierra.
Aquí encontramos a "La Guillermina", mascarón de proa comprado en Perú, a "La Medusa", a "María Celeste" y sus lágrimas. Además existe una colección de caracolas, botellas de diferentes colores y tamaños. En esta casa se encuentra el escritorio donde el Nobel de Literatura escribió "Alturas de Macchu Picchu".
La casa de Isla Negra albergó a Delia del Carril, La Hormiguita, escritora y pintora argentina con quien se casó en 1934 (su segunda esposa) y, a grandes amigos en interminables tertulias.
La pieza de Neruda domina todo el paisaje marino. La casa cuenta con una torre, un altillo, una biblioteca que conecta al living y, al igual que sus otras casas fue construida a su antojo.
En este lugar descansan los restos de Neruda y Matilde Urrutia, su última esposa.
En el Cerro Florida de Valparaíso, en la calle Ferrari, se encuentra enclavada La Sebastiana, propiedad abandonada por largos 18 años, desde la muerte de Neruda en septiembre de 1973. Se inició su restauración en 1990 abriéndose al público en 1992.
Lleva este nombre en honor al ciudadano español Sebastián Collado, constructor de la casa quien dejó inconclusa su obra. Y fue en 1961 cuando el poeta, buscando una casa donde poder vivir y escribir tranquilo, dio con esta construcción. La inauguró en 18 de septiembre de ese mismo año entre banderas y empanadas.
Es una casa de tres pisos con una vista panorámica que cubre los 360 grados. Aquí, como en sus otras casas, se alojan sus colecciones de objetos. "La Sebastiana" lleva este nombre en honor al ciudadano español Sebastián Collado, constructor de la casa.
Etiquetas: Arquitectura
viernes, septiembre 21, 2007
URBALIS : Otro aporte a la arquitectura

Un entrañable amigo, Carlos Fuensalida, me da a conocer el Blog de la Universidad ARCIS. Les recomiendo visitar y por de pronto colaborar.
Etiquetas: Blogs
martes, julio 10, 2007
París dio Luz una Torre

La Torre Eiffel celebra en estos días de principios de julio los 120 años del inicio de su construcción, considerada por sus detractores como un "deshonor" para París, y que actualmente atrae a casi siete millones de turistas al año.
En medio de polémicas y pasiones encontradas, a principios de julio de 1887 empezó la construcción de esa torre concebida por el ingeniero Gustavo Eiffel que marcaría el perfil de París para siempre.
Eiffel, un ingeniero que construía puentes pero que también realizó la estructura metálica de la Estatua de la Libertad de Nueva York, supervisó personalmente las obras de esa torre metálica que iba a ser erigida de forma provisional, con motivo de la Exposición Universal de 1889.
La Academia francesa de Bellas Artes, el escritor Guy de Maupassant y el compositor Charles Gounod fueron algunas de las personalidades que se opusieron a la construcción que definieron como "inútil y monstruosa".
"La ciudad de París se va a asociar a las imaginaciones mercantiles de un constructor de máquinas para afearse irremediablemente y deshonrarse", escribieron esos críticos en el diario Le Temps.
Eiffel, sin embargo, no se dejó intimidar y prosiguió con la construcción de una torre de piezas metálicas unidas entre sí para dar, como intentó explicar, "una gran impresión de fuerza y belleza" pero sin que pareciera maciza.
Pese a las críticas de artistas y estudiosos, el público le dio su total apoyo dos años después, en 1889, cuando fue inaugurada. Ese año, de los 32 millones de personas que visitaron la Exposición Universal de París, casi dos millones se atrevieron a ver la Ciudad de la Luz desde las magníficas alturas de la Torre Eiffel.
La torre en cifras
Ese éxito se ha mantenido en el tiempo, con 220 millones visitantes desde su inauguración que han convertido a la Torre Eiffel, también bautizada como "Dama de Hierro" en uno de los monumentos más visitados del mundo.
Su construcción fue una empresa de titanes, sobre todo la colocación de la plataforma horizontal del primer piso, a 57 metros del suelo, trabajo para el que se necesitaron seis meses.
Sus cifras son también impresionantes: 7.300 toneladas de peso de su armadura metálica, un peso total de 10.100 toneladas, más de 18.000 piezas de hierro utilizadas, 2,5 millones de clavos y 312 metros de altitud.
Pero sobre todo, la Torre Eiffel logró un récord inesperado: no hubo accidentes mortales durante su edificación.
La construcción llegó a su término a las 13:30 locales del 31 de marzo de 1889, cuando Gustavo Eiffel subió los 1.710 escalones existentes desde la base hasta el tercer piso de la torre y enarboló la bandera francesa, saludado por 21 salvas de cañón.
"La bandera francesa es la única con un asta de más de 300 metros", escribió el 'padre' de la Torre Eiffel, que fue el monumento más alto del mundo hasta 1929, cuando se construyó el Edificio Chrysler en Nueva York.
Anécdotas de 120 años
La Torre sigue siendo uno de los monumentos más atractivos para turistas anónimos y personajes famosos, que la visitaron en su inauguración, como el físico Thomas Edison, o el estadounidense Buffalo Bill, o que la han inmortalizado en libros y cuadros.
También ha atraído numerosos desafíos, como en 1912, cuando un sujeto que se autodenominó el "hombre pájaro", murió al lanzarse del primer piso de la torre con un paracaídas de su invención.
Diez años después, el periodista Pierre Labric descendió, sin autorización, desde el primer piso al suelo por las escaleras... pero en bicicleta. Muchos otros intentaron también subir o bajar de la "Dama de Hierro" en moto. Hubo quién saltó en paracaídas del tercer piso, con mejor o peor suerte, y también se dieron casos de saltos estilo "yo-yo", es decir, atacados a gomas y elásticas, desde el segundo piso.
En 1989, con motivo de su primer centenario, el funambulista Philippe Petit recorrió sobre un cable en el vacío los 700 metros que separan la Torre Eiffel del Palacio de Chaillot, en la plaza de Trocadero.
En 2001, el español Aitor Sarasua Zumeta, superó el récord establecido en 1998 de ascensión en bici-cross desde el suelo al segundo piso de la Torre parisina.
Etiquetas: Arquitectura
jueves, junio 21, 2007
Hablando de Casas Caras
$138 million
Updown Court
Windlesham, Surrey
$138 million
Updown Court
Windlesham, Surrey
$138 million
Updown Court
Windlesham, Surrey
$135 million
Hala Ranch
Aspen, Colo.
$135 million
Hala Ranch
Aspen, Colo.
$135 million
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Aspen, Colo.
$125 million
Maison de L'Amitie
Palm Beach, Fla.
$125 million
Maison de L'Amitie
Palm Beach, Fla.
$125 million
Maison de L'Amitie
Palm Beach, Fla.
$100 million
Tranquility
Lake Tahoe, Nev.
$100 million
Tranquility
Lake Tahoe, Nev.
$100 million
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Lake Tahoe, Nev.
$100 million
Waterfront Estate
Istanbul, Turkey
$100 million
Waterfront Estate
Istanbul, Turkey
$100 million
Waterfront Estate
Istanbul, Turkey
$99 million
Bishops Avenue
Hampstead, London
$99 million
Bishops Avenue
Hampstead, London
$99 million
Bishops Avenue
Hampstead, London
$75 million
Three Ponds
Bridgehampton, N.Y.
$75 million
Three Ponds
Bridgehampton, N.Y
$75 million
Three Ponds
Bridgehampton, N.Y
$75 million
The Portabello Estate
Corona del Mar, Calif.
Etiquetas: Casas
miércoles, junio 20, 2007
domingo, mayo 20, 2007
New York y su Fear Tower

La Torre de la Libertad, el rascacielos que sustituirá a las Torres Gemelas de Nueva York abatidas por el ataque terrorista del 11-S, tendrá un zócalo de cemento armado a prueba de coches bomba hasta el piso 20, sin ventanas y desocupado excepto el lobby de la planta baja. Algunos neoyorquinos ya hacen el juego de palabras y en lugar de llamarla Freedom Tower la denominan Fear Tower (Torre del Miedo). La seguridad se ha convertido en objetivo prioritario desde aquel fatídico día, pero la manera en que se aplica y la forma en que ésta se refleja en la arquitectura y el urbanismo ha sido objeto de debate estos días en el seminario Arquitecturas del miedo. El terrorismo y el futuro del urbanismo occidental que se ha celebrado en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).
"En 2006, el gobierno y las empresas estadounidenses destinaron unos 58. 831 millones de dólares a combatir el terrorismo, seis veces más que en 2000 y se calcula que los gastos en seguridad nacional se doblarán en 2010; una cifra muy importante y más si se tiene en cuenta que la industria del cine y la música generan cada una unos 40 millones de dólares al año", explicó Peter Marcuse, abogado, urbanista y profesor de planificación en la Universidad de Columbia de Nueva York.
Tanto Marcuse como otros ponentes se mostraron un tanto escépticos respecto a si esta inversión, un gran negocio cada vez más privatizado, estaba realmente justificada más allá de aumentar el control sobre la propia población o ahondar en la diferencia entre las clases ricas, cada vez más atrincheradas en zonas protegidas y vigiladas, y el resto de la población. "Siempre estamos en situación de riesgo, es algo que ha pasado en todas las épocas y el terrorismo es un riesgo como los otros", añadió Marcuse. "El huracán Katrina causó casi tantos muertos como el atentado del World Trade Center, pero mientras las indemnizaciones a los familiares de las víctimas del segundo llegó a los cuatro millones de euros, en el caso del Katrina sólo se pagaron los gastos del funeral. Préstamos más atención al riesgo del terrorismo que a otros riesgos que con más inversión podrían producir más seguridad real".
Los efectos del miedo al terrorismo sobre la arquitectura, el urbanismo y los ciudadanos varía de un lugar a otro. Lo que algunos denominan "inseguridad existencial" del occidental, el que más tiene que perder, viene de lejos. "En Estados Unidos hay 43 millones de personas que viven en barrios residenciales cerrados, vallados y protegidos por policías privados; en España se ha multiplicado este sistema de urbanización dispersa de casas unifamiliares que consumen el 90% de los kits de seguridad privada del mercado", indica Francesc Muñoz, geógrafo y director del Observatorio de la Urbanización de la Universidad Autónoma de Barcelona.
La privatización y comercialización del espacio público tampoco es nuevo, aunque la cosa va en aumento. Francisco Klauser, investigador de la Universidad de Durham, analizó la relación entre seguridad y comercio durante los últimos Mundiales de fútbol de Alemania, un tipo de evento masivo que suele servir de campo de experimentación de la vigilancia urbana. Las exigencias de la FIFA en los dos sentidos eran amplias y se superponían hasta el punto de que en el anillo de seguridad de los estadios sólo estaba permitida la publicidad de sus patrocinadores. "En Dortmund unos activistas simularon cartas anónimas aparentemente oficiales en la que indicaban que todos los vecinos que vivían a tres kilómetros del estadio tenían que pagar 10 euros para poder acceder a sus casas, además de estar obligados a consumir estos días sólo los productos de los patrocinadores", explicó Klauser. "Lo preocupante es que hubo mucha gente que se lo creyó y pidió más información al Ayuntamiento, lo que demuestra hasta qué punto aceptamos estas imposiciones".
Aunque estos procesos no son causa directa del 11-S, sí que la amenaza terrorista ha servido para acelerarlos y legitimarlos, según explica Stephen Graham, catedrático de Geografía Humana en la Universidad de Durham y codirector del seminario, quien en su ponencia abordó el nuevo urbanismo militar y cómo las guerras tienen ahora un campo de batalla eminentemente urbano.
"En el aspecto físico, además de diseñar los edificios más resistentes, en Estados Unidos muchos nuevos edificios se retranquean de la calle para reducir el peligro de los coches bomba, se intenta evitar los cristales en las plantas más bajas y se instalan todo tipo de cámaras de vigilancia", indica Graham. Esta bunkerización se da sobre todo en las torres, que curiosamente no han perdido vigencia sino que, explica Marcuse, se planean como ciudadelas inexpugnables en las que se refugian las clases acomodadas, que evitan así el "peligro" de las calles.
En el espacio público, señalan tanto Graham como Marcuse, el cambio se ha notado en la utilización de mobiliario urbano resistente para impedir el paso a determinadas zonas (a veces camuflado de forma estética); la intervención directa de la policía en el planeamiento urbanístico, algo que Muñoz indica que sucede en Los Ángeles; el cierre directo de algunas calles con muros o vallas para proteger los centros financieros; o el control electrónico de la población (en Inglaterra, según Muñoz, hay una cámara de vigilancia por cada 60 personas). Louise Amoore, de la Universidad de Durham, explicó además, la campaña estadounidense Highway Wath, destinada a instruir a los conductores para que reconozcan "acciones sospechosas" en las autopistas.
Este tema, el de la vigilancia y la creación de modelos casi matemáticos para identificar a los potenciales enemigos fue un tema ampliamente debatido en las jornadas, más centradas en los aspectos teóricos de la cultura del miedo que en la forma en que ésta se refleja en la ciudad. Quedó claro que se ha instaurado el miedo a lo desconocido y esto implica que todos podemos ser sospechosos. Pero, coincidieron los ponentes en sus conclusiones, por mucho que se intente "ni antes ni ahora es posible controlar la ciudad". A los ciudadanos ya es otra cosa.
Etiquetas: Prensa Internacional
sábado, abril 21, 2007
Calatrava y el Fordham Spire

El arquitecto español presentó en Agosto del 2005, el proyecto del que sería el edificio más alto de Estados Unidos, La Torre Chicago, que medirá 610 metros de altura y albergará 250 apartamentos 115 plantas de altura, 4265 metros cuadrados de superficie. Estas son las medidas del que se convertirá, en no mucho tiempo, en el edificio más alto de Estados Unidos, la torre Fordham Spire Hill House, más conocida como La Torre de Chicago, construida por el arquitecto español Santiago Calatrava.
Bautizada Fordham Spire por su promotor, Christopher Carley, presidente de la empresa de construcción inmobiliaria Fordham Company, la estructura de Calatrava se asemeja a la broca de un taladro que intenta agujerear el cielo. «Como muchos de mis diseños, la torre está inspirada en una de mis esculturas, de hecho es una de las primeras que emplea una forma helicoidal que he vuelto a utilizar en numerosas ocasiones de diferentes formas», asegura Calatrava. Propuesto para ocupar un prominente espacio a orillas del Lago Michigan, el edificio, que albergará un hotel y 250 apartamentos de lujo, superará los 541 metros que tiene la Torre de la Libertad que se alzará en la «zona cero» de Nueva York, ya que tendrá 610 metros. «El emplazamiento elegido para el Fordham Spire es un lugar en el que se puede crear un gran edificio. Cuando vi el área por primera vez, cerca de Lake Shore Drive y Navy Pier, entendí que al levantar un rascacielos aquí, estaría visualmente casi en la línea del horizonte. Esperaba, antes que nada, que este diseño aportara algo único al horizonte de Chicago», afirma el arquitecto.
El diseño de la Fordham Spire Hill House está considerado como muy vanguardista dada la forma alta y espigada del edificio. La fachada de cristal que produce un efecto rizado en forma de olas descendentes se logra mediante una gran innovación estructural. Cada piso individual de la torre se construye fuera del núcleo central, como una caja separada, con suaves curvas y lados cóncavos. Estas «cajas» independientes están apiladas girando cada una poco más de dos grados sobre la de abajo. El resultado es que los pisos rotan 270 grados alrededor del núcleo como si ascendieran, dando a la fachada la impresión de movimiento.
Para Lynn Osmond, Presidente de la Fundación de Arquitectura de Chicago, «la torre que Santiago Calatrava y el Frodham Company han propuesto, será un aditivo importante para la colección arquitectónica de la ciudad», y añade, «de acuerdo con referentes como el Hancock Center o el Marina City, el diseño de Calatrava progresa en la tradición de Chicago por los rascacielos como estructuras esculturales». Calatrava, que fue galardonado este año con la medalla de oro del Instituto Americano de Arquitectos, dice que «es un verdadero desafío diseñar un edificio para esta ciudad, siguiendo los pasos de otros grandes arquitectos».
Etiquetas: Arquitectura
Chicago Spire : Nuevamente Calatrava

El ansia de los arquitectos por continuar su conquista de los cielos no se ha visto frenada por los atentados del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas. Al contrario, tocar las nubes parece haberse convertido en una obsesión y, mientras en Nueva York despuntan rascacielos a un ritmo frenético, será un español el que firme en Chicago el edificio más alto de Estados Unidos.
The Chicago Spire (aguja) es el nombre de la torre de apartamentos de 150 pisos que el arquitecto valenciano Santiago Calatrava construirá a orillas del lago Michigan tras más de dos años de luchas con el Ayuntamiento de la ciudad para conseguir que su proyecto se aprobara.
La torre, que recuerda a un tornillo que se incrusta en el cielo, ha sufrido numerosos cambios desde su presentación en el año 2005, pero el pasado jueves la Comisión arquitectónica de Chicago dio el sí definitivo. El edificio medirá casi 610 metros y supone un auténtico reto para un artista que parece querer llevar hasta el extremo la idea del edificio que se enrosca en sí mismo bajo forma de espiral y hacia el que ya apuntaba su proyecto Turning Torso, una torre de apartamentos en Malmö (Suecia).
Pero el Chicago Spire es mucho más ambiciosa que los 54 pisos de aquel edificio. Nadie se ha atrevido a construir un rascacielos tan alto con esa fisionomía, aunque la firma Skidmore, Owins and Merrill (SOM) tiene un proyecto de aire similar en Dubai cuyas dimensiones permanecen en secreto.
Ése es el estudio de arquitectos al que Santiago Calatrava también le hace la competencia en altura en Estados Unidos ya que hasta el pasado jueves el rascacielos más alto del país iba a ser la Torre de la Libertad, un estéticamente cuestionado edificio que medirá 541 metros diseñado por SOM y que se construye en la zona cero de Nueva York. Ambos edificios tendrían que estar terminados en 2009.
El Chicago Spire cambiará radicalmente el horizonte de una urbe que, al igual que Nueva York, ha hecho de los rascacielos nobles una de sus máximas atracciones. Según Blair Kamin, crítico de arquitectura del diario Chicago-Tribune, "si pensamos en lo mejor, será como una nueva Torre Eiffel, un espléndida declaración en el horizonte arquitectónico de la ciudad. Si pensamos en lo peor, será una versión enorme y flaca de un cono de helado".
Lo que no ha sido desvelado todavía es el presupuesto del edificio. Tampoco el precio que tendrán los 1200 apartamentos que albergará en su interior. El arquitecto español culmina con este proyecto su conquista estadounidense: entre sus múltiples encargos está el auditorio de Atlanta, el intercambiador de transportes de la zona cero, otro rascacielos en Nueva York y tres puentes en Dallas.
Etiquetas: Arquitectura
viernes, marzo 23, 2007
Santiago: ¿ Ciudad o Laboratorio ?
Las ciudades en el mundo global son el espacio de la sobrecentralidad. Esta caracterización las señala como el espacio de las decisiones productivas, económicas y sociales. Sin embargo, estas ciudades no son un espacio acotado según límites administrativos. Cuando hablamos de ciudad nos referimos, generalmente, a un continuo urbano que engloba diferentes términos municipales. Estas llamadas áreas metropolitanas son espacios de límites confusos, donde faltan los acuerdos, gobiernos y medios legales adecuados a esa escala.
En este sentido la ciudad sigue siendo el lugar del deseo, el lugar donde vivir mejor parecería posible ya que esta sobrecentralidad ofrece oportunidades. Sin embargo, asistimos atónitos a unas ciudades que no pueden alcanzar sus desafíos. A las ciudades se les exige, se les pide cada día más y sin embargo cada día su poder de decisión parece mermar -o el interés en tomar decisiones para el bien de todos es más escaso-. El espacio de sobrecentralidad ha enfatizado la característica de las ciudades de ser un espacio de pugna económica. La ciudad es, hoy, el producto financiero más deseable. Una economía mundial en crisis encuentra en la especulación urbana sus fuentes de reproducción... ¿infinitas?
Un modelo económico que se autoengulle no repara en los efectos nocivos que produce: la sociedad mundial es más pobre y se halla más irreconciliablemente escindida entre ricos y pobres que hace 20 años. La lógica mundial de un 80% de pobres, y un 20 % de ricos que consumen más del 80% de los bienes del planeta, se refleja en las ciudades. Las desigualdades a nivel mundial se reflejan sobre todo en las capacidades para suplir las necesidades básicas de las diferentes sociedades, como son el acceso al agua y a los alimentos "sigue habiendo hambrunas alimentarias más o menos prolongadas, cuyos efectos se agravan por las desigualdades en los sistemas sanitarios. (...) En 2001, según la FAO, las personas subalimentadas eran más de 800 millones (una cuarta parte de la población africana, otro cuarto de la asiática y una séptima parte de la población latinoamericana)" (Datos del Atlas de Le Monde Diplomatique, edición española, abril 2003).
Pero no importa, para ello está la televisión y la publicidad que pintan el mundo del color del poder. Cada día tendríamos que recordar y aplicar a nuestra realidad el cuento del emperador desnudo, siendo capaces como las niñas del cuento de desvelar lo obvio, lo evidente y sin embargo no visto ante el mundo que nos venden.
Aceptar como irremediable este abismo, al tiempo que la naturaleza es también menospreciada y esquilmada, no puede llevar a ningún lado. ¿Pero cómo convencer de las bondades del consumo consciente, de una sociedad respetuosa con el medio y con los otros, si lo que sobran son ejemplos de personajes "exitosos" en el sentido contrario? Como escribiera Enrique Santos Discépolo en su famoso tango Cambalache:
... Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor;
ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador...
¡Todo es igual, nada es mejor; lo mismo un burro que un gran profesor!
No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao.
No me he olvidado de la ciudad, sólo que creo necesario una reflexión a nivel general que permita encuadrar su devenir. ¿Cuáles serían, por tanto, los retos a los que debe enfrentarse la sociedad urbana, que es casi el 80% del planeta?
Nos encontramos, obviamente, en una nueva etapa económica-productiva-política, si pensamos en los avances tecnológicos de los que parte de la sociedad disfruta. Sin embargo los problemas irresueltos de desigualdades, como se ha explicado, están cada vez más presentes y ante el exceso de bienestar del que disfrutamos se hacen más intolerables.
Aparentemente para las ciudades las tecnologías de la comunicación representan el futuro, su máximo desafío y aspiración: trenes de alta velocidad, redes de fibra óptica, aeropuertos nuevos o crecimiento de los existentes, aumento de los espacio portuarios… aunque si nos fijamos bien estos desafíos son parciales, muy parciales. Favorecen fundamentalmente un intercambio de productos de consumo cada vez más cuantiosos y superfluos que son producidos de manera ignominiosa en zonas lejanas e invisibles.
¿Cuáles son los efectos reales de todas estas infraestructuras en el espacio urbano y en la sociedad local? ¿Son realmente beneficiosos para la sociedad local en su conjunto? No tengo la respuesta certera, pero lo dudo.
El espacio urbano crece, sin límites. Los gráficos de accesibilidad demuestran como los trenes de alta velocidad acercan zonas alejadas pero, lo más importante, expanden el límite de los magmas urbanos -las ciudades sin límite con las que comenzaba el texto-. Por lo tanto, al cruzar este dato de accesibilidad con la especulación urbana nos encontramos con la inmediata recalificación de suelos para uso urbano y, por lo tanto, con fuertes incrementos del valor de cambio de los mismos, favoreciendo la especulación.
Los gigantescos espacios de intercambio o ingreso de mercancías en que se han convertido los puertos y aeropuertos, bajo el ala de un mercado globalizado de producción desterritorializada, presionan sobre la sostenibilidad del modelo actual. Excesos productivos, injusticias laborales y sociales, inaccesibilidad a los productos así producidos para la mayoría del planeta (en tanto que otros están superados en su capacidad de absorción de bienes materiales),…
¿Cuáles son las respuestas que las ciudades podrían dar a estas presiones? Pensar desde lo local, replantear los sistemas de producción desterritorializada llevando tal vez parte de los subsidios encubiertos a las empresas globales –como son las grandes infraestructuras- al apoyo o subsidio de las iniciativas productivas localizadas en su territorio. No olvidemos que la disparidad mundial se refleja cada vez con más fuerza en el espacio local. Cataluña tiene un 12% de su población local en la pobreza (sin contar a los inmigrantes).
A las ciudades les falta capacidad de decisión, mermada cada día por las pinzas políticas y económicas del gobierno central. Y sin embargo, es a la ciudad a quien los ciudadanos reclaman la atención directa. Es el espacio de la proximidad.
Podríamos invertir los desafíos, si las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) representan una nueva capacidad habrá que invertirlas en el bien de la ciudad en su conjunto, partiendo de la accesibilidad universal y por lo tanto la educación universal (sin ella no hay mecanismo técnico de progreso). Aplicar las TIC a una distribución equitativa para la sociedad, y respetuosa con lo natural en el territorio. Las redes de ciudades podrían ser una realidad de gran potencia, y sin embargo estamos hartos de ver que las ciudades se disputan el "mayor" lugar. La disputa está en el tamaño y la novedad de los elementos urbanos, no en su papel articulador o integrador (el centro de convenciones "más grande", el espacio "más nuevo").
Son cada vez más necesarios los pactos sociales, implicar a la sociedad en un camino sostenible, de respeto. Tarea nada fácil en un mundo en el que triunfa lo soez y la sandez. ¡Basta con pensar en quien gobierna y de que manera a la superpotencia hegemónica!
El efecto beneficioso de la justicia redistributiva aplicada al proyecto de cada ciudad es más que evidente. Los ciudadanos habitan su entorno inmediato. La capacidad de regeneración social y cultural que pueden promover las ciudades es innegable. Sólo hace falta voluntad política, y aplicar los medios tecnológicos en una distribución más equitativa de los bienes y oportunidades en el territorio de la proximidad. Desde una conciencia del prójimo en la proximidad de nuestras ciudades nos preparará para un mundo urbano del siglo XXI que no sea una vuelta al estado medieval con alta tecnología.
La letra y música del tango Cambalache fue compuesta por Enrique Santos Discépolo en 1934. Fue estrenado por la cantante Sofia Bozán en 1935. Esta es su letra completa:
Que el mundo fue y será una porquería ya lo se,
en el quinientos seis, y en el dos mil también.
que siempre ha habido chorros,maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos, valores y dublés.
Pero que el siglo XX es un despliegue de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue;
vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo todos manoseaos.
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor;
ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador...
¡Todo es igual, nada es mejor; lo mismo un burro que un gran profesor!
No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición,
es lo mismo que si es cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.
¡Que falta de respeto, que atropello a la razón;
cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!
Mesclaos con Stravinsky va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martin.
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches se ha mezclao la vida
y herida por un sable sin remaches,
ves llorar la Biblia junto a un calefón.
el que no llora no mama y el que no afana es un gil!
¡Dale, nomás, dale que va. Que allá en el horno nos vamo’ a encontrar!
¡No pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura noche y dia como un buey
que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley
Etiquetas: Ciudades
jueves, marzo 15, 2007
Santiago:Llegó la Hora de un Gerente General

Por principio no dudo de la buena fe de quienes están realizando un trabajo público y de suyo extremadamente complejo. Menos aún osaría criticar con tanto desparpajo como hemos visto en sesgadas notas de prensa que solo sirven para rellenar inertes minutos de televisión.
¿ Dónde están las entrevistas constructivas ?
¿ No existen chilen@s de buena fe e inteligentes que deseen ayudar?
Lo único claro es que muchos arquitectos venimos proponiendo, solicitando y sugiriendo . hace 20 años, en todos los foros posibles, que nombren un gran gerente general para esta gran empresa que reune a más de 6 millones de habitantes.
Creo que la ciudad esta pasando la cuenta por previsibles nudos gordianos derivados de malas y cambiantes políticas de expansión.
Intervenir tan drásticamente una ciudad, que es un organismo vivo; es el equivale3nte ha realizar una operación de 8 by-pass y exigir que el enfermo se recupere en tres días, asumiendo como si nada tamaña cirugía. Cambia la vida.
Nuestra ciudad había bajado a 15 hm./hr. su velocidad promedio en la última década. Sus arterias, segregadas o no, son incapaces de superar esos valores a mismos niveles de tráfico. El Mercado, venerado por tantos, no ha podido resolver en forma automática los problemas urbanos.
Con mucha humildad ya que analizo el problema desde fuera y como usuario, me permito revisar las encuestas de origen y destino, no seguir inyectándo soluciones transitorias y dividir el trabajo que se debe realizar zonalmente con aquel de escala regional.
Máas que intervenir a las empresas, que se rigen por un contrato, hay que intervenir la vida de la ciudad. Son innumerables los ejemplos, que van desde Tokyo a Sao Paulo donde se ha intervenido el modus vivendi.
No sigamos pegados en Curitiba ni en Bogotá. Son realidades extremadamente distintas y con génesis de muy distinta fuente. Reitero; lo primero es nombrar un gerente general que administre toda la ciudad, y ya se habrá dado un gran y eficaz paso a la resolución de un problema que excede a un ministerio, o a un conjunto de especialistas sectoriales que no han recogido lo más relevante. La ciudad es de todos , todos los días.
Etiquetas: Administración Urbana
TranSantiago: Menos Quejas y más Cooperación


La ciudad brasileña de Curitiba emprendió en los 70 una verdadera revolución urbana en América Latina: promovió la primacía del hombre sobre los automóviles. El Arquitecto y Alcalde, Jaime Lerner fue el gran artífice de una idea básica en arquitectura.
Curitiba estableció un inédito sistema de transporte masivo, de la mano de una singular visión del proceso de ocupación urbana.
Así, cuando la mayoría de las ciudades priorizaba la construcción de viaductos y de vías rápidas, Curitiba simplemente cerró el acceso a su área más céntrica -sustituyó los automóviles por macetas de flores, puestos de revistas y espacios de esparcimiento- y la devolvió a los peatones.
Al mismo tiempo, creó un sistema vial de ejes estructurales que aseguran un desarrollo lineal para la ciudad, evitando el congestionamiento del área central.
Se trata de un sistema ternario, compuesto por carriles exclusivos para el tráfico de autobuses bordeados por vías de tráfico lento para uso local y por vías rápidas en las direcciones centro-barrios y barrios-centro. Allí se implantó un sistema de omnibuses expresos.
Al transitar por vías propias, sin competir directamente con el tráfico, los autobuses elevaron su velocidad promedio de 4/6 km/hora a 18/20 km/hora, en beneficio de los usuarios y de la eficiencia en el servicio.
Se establecieron, además, líneas interbarrios que permiten la conexión entre dos barrios de la ciudad, sin tener que pasar por el centro.
Líneas convencionales que atienden las áreas menos pobladas y líneas alimentadoras que conectan los barrios más distantes a las terminales estratégicamente ubicadas -20 en total- completan el sistema.
Al estimular la ocupación diversificada del suelo -habitación, oficinas, comercios, escuelas- se asegura un crecimiento controlado de la ciudad y se reduce la necesidad de los viajes.
En marzo de 1991, se crearon las llamadas "Líneas Directas" -mejor conocidas como líneas de "ligeirinho"- donde los autobuses marchan a mayor velocidad y donde el embarque se efectúa en estaciones tubulares, que garantizan que los pasajeros aguarden al abrigo de la intemperie.
Se introdujeron también vehículos biarticulados en el eje sureste-nordeste, en sustitución de los autobuses expresos.
Los ejes estructurales totalizan 56 kilómetros de vías exclusivas que se complementan por 300 kilómetros de vías alimentadoras, mil 235 de líneas interbarrios y 250 de líneas de "ligeirinho".
Por este sistema, transita todos los días una flotilla de mil 650 autobuses, entre convencionales, articulados y biarticulados. Recorren el equivalente a 300 mil kilómetros, o sea, siete vueltas alrededor de la Tierra, transportando 1.3 millones de pasajeros.
Pero el mayor mérito del sistema es su concepción en red. Este concepto -como el de los metros- permite que un pasajero haga varios recorridos en diferentes líneas con un mismo pasaje, cambiando de autobús en las estaciones de transferencia, que están equipadas con puestos de periódicos, teléfonos públicos y agencias de correos.
Otro aspecto de fuerte repercusión social y política tiene que ver con la llamada "tarifa social". Un sistema de "caja única" operado por el municipio permite la unificación de las tarifas.
De esa manera, un pasajero que recorre un trayecto central relativamente corto paga la misma tarifa que un habitante de la periferia de la ciudad, en general una persona de escasos recursos que debe recorrer grandes distancias. En suma, los recorridos cortos subsidian los recorridos más largos.
El sistema es operado por empresas privadas, bajo el control estricto del municipio que establece los itinerarios y paga por kilómetro recorrido y no por pasajero transportado. Esto evita un exceso de autobuses en los recorridos más rentables y la falta de ellos en los recorridos menos interesantes.
El International Institute for Energy Conservation estimó que Curitiba consume 25 por ciento menos combustible que otras ciudades del mismo tamaño, con ganancias significativas en cuanto a la emisión de contaminantes.
Hay quienes proponen soluciones como los tranvías y los sistemas metropolitanos para la crisis del transporte en la región. Pero se trata de proyectos imposibles por su costo. Debemos reconocer que seguiremos dependiendo de los autobuses por mucho tiempo, y Curitiba demuestra que se pueden hallar soluciones creativas y sencillas.
Etiquetas: Transporte Urbano
Acupuntara Urbana y el Transantiago

"No tengo nada en contra de los coches. De hecho, mi mejor amigo tiene uno". Así de divertida puede ser la conversación con Jaime Lerner, urbanista y arquitecto brasileño que ha gozado de una experiencia más que enriquecedora: haber sido alcalde de la ciudad que lo vio nacer, Curitiba (Brasil) y gobernador de su estado. "Nunca fui tan arquitecto como cuando fui alcalde", asegura.
Lerner está de paso por la ciudad, a la que ha llegado para explicar qué es eso de la acupuntura urbana. "Sólo hay que poner las agujas en determinados lugares para aliviar el dolor que soportan", dice. "¿Pero quién pone las agujas?", le pregunto. Se ríe y dice: "los ciudadanos, por supuesto".
Hasta la corvina se da la vuelta en el plato al escuchar la respuesta. Aunque nos lo creemos. No en vano, Lerner, como alcalde, ha sido capaz de transformar su ciudad, Curitiba, en un ejemplo para el mundo que le ha valido reconocimientos de todo tipo y ser investido doctor Honoris Causa en algunas universidades europeas. "Los ciudadanos ponen las agujas y pueden también quitar aquellas otras que hayan puesto los políticos. Basta con que usen la ciudad y la conozcan. Porque la clave de la ciudad es que goce de identidad. Si pierde la identidad será una hermosa ciudad, un bonito cuadro, pero no una verdadera ciudad".
Dejaré para otro blog la descripción de Curitiba y cómo la ciudad se ha transformado de una manera realmente espectacular solamente con una serie de ideas imaginativas que han pasado, esencialmente, por limitar la alta densidad de población y por reducir considerablemente el tráfico. Les aconsejo que lo lean atentamente porque es realmente algo nunca visto.
Lerner trabaja en distintas partes del mundo: Seul, Méjico, Nueva York, Brasil… con estas asombrosas propuestas.Recién llegado a Las Palmas de Gran Canaria recibió una llamada de los Estados Unidos. "Preguntaban qué se podía hacer para devolver Nueva Orleans a la normalidad", cuenta con total normalidad, como habituado a estas situaciones. "Dentro de la desgracia tienen una oportunidad de oro para hacer una ciudad. Pero hay que hacerlo ya, la rapidez en los problemas es importante y no siempre las soluciones tienen que ver con grandes construcciones. En Oaxaca (Méjico) para revitalizar la ciudad e integrar a la población, aconsejamos celebrar un Festival de Cine. Lo que ocurre es que no se hacía en ningún teatro, sino en los patios de los vecinos (entiendo que se refiere a pequeños parques al aire libre). La clave de las ciudades es atender a la gente. El resto está hecho".
¿Por qué resulta tan fácil considerar que los ciudadanos marcan el desarrollo de la ciudad y tan complicado llevarlo a la práctica?
PD: Se me olvida un pequeño detalle. Ninguno de los políticos invitados acudió a la mencionada cena.
Etiquetas: Transporte Urbano
Transantiago y el Abalfabetismo Funcional

En Curitiba (Brasil) han conseguido resolver el problema del intenso tráfico que padecían, con unos 500.000 automóviles en circulación, mediante una medida realmente extraordinaria: comprando basura por kilos a los ciudadanos. ¿Imposible? El alcalde, el arquitecto y urbanista Jaime Lerner, les pagaba con bonos de viaje, así que con el transporte gratuito, ¿ quién iba a querer llevar el auto ?
Yo pienso que no se ha comprendido a cabalidad el valor del tiempo de los desplazamientos, y eso es lo que irrita más a los ciudadanos. No por nada se ha creado una demanda excesiva por el uso del Metro. Indirectamente hay un subsidio hundido: la eficiewncia del transporte de un sistema versus el otro. Puede ser muy agradable el pisco sour, tanto como el Martini; sin embargo nadie los juntaría en un solo vaso. Hay que optar. De no hacerlo seguiremos en una cultura de " Cazuela Urbana" que tiene muy malos precedentes en Santiago
De un plumazo había resuelto Lerner dos asuntos: la exagerada presencia del automóvil privado, que estaba congestionando la ciudad y contaminándola con unos índices que superaban la media, y la limpieza de lugares a los que no llegaban los servicios municipales. Hoy en día, Curitiba se halla a la cabeza de las ciudades del mundo que más reciclan sus desperdicios, casi el 75% de los que producen.
Según el brasileño, "hay tres cosas que una ciudad debe hacer para ganar confort; reciclar la basura, usar poco el coche privado y utilizar transportes alternativos. El secreto está en que los transportes alternativos no deben circular por la misma plataforma. En las ciudades, cada ciudadano debe tener un BMW", dice riéndose, "Bus, Minibús y Walk (caminar)".
Curitiba ha metronizado el transporte terrestre
De hecho, para evitarse la obra de un metro, del que cada kilómetro costaba aproximadamente 9.000 millones de las antiguas pesetas, Lerner llegó a convencer a Volvo de que debía fabricarle unas guaguas especiales que son como un tren, con dos o tres vehículos unidos entre sí. En superficie construyó un enorme tubo a modo de parada, donde el usuario paga el ticket desde que entra y que tiene un fácil acceso para minusválidos y ancianos.
Dentro del tubo, el usuario está al nivel de la puerta de la guagua y entra y sale con mayor rapidez. Es el metro en superficie, y por donde pasa esta especie de tren no pasa otro tipo de vehículos, porque la ciudad ha sido concebida con grandes avenidas, unas para entrar y otras para salir. No hay vías de doble sentido.
El sistema de transporte elegido como alternativa al metro costó 25 millones de las antiguas pesetas, paradas incluidas, y la compañía es gestionada por una empresa privada que cobra por los kilómetros que hace, y no por los viajeros que transporta.
El reciclado de la basura es muy sencillo en Curitiba. Por un lado los desperdicios de comida (restos orgánicos) y por otro el resto. "No puedes abrir en tu casa un debate sobre si el vidrio es blanco o mate o si algo es de plástico o papel", asegura. "Pero si en cualquier lugar del mundo ven a alguien a agacharse a recoger un papel del suelo, pueden apostar que es de Curitiba".
Aunque muchas de las experiencias de Curitiba son posibles solamente por su alto índice de pobreza, algunas cuestiones ponen de manifiesto que la imaginación es el primer paso en el avance de la ciudad, y la población el segundo. Allí, las canteras de piedra abandonadas se convierten en anfiteatros para espectáculos al aire libre, en Universidades, en pequeños museos o en un jardín botánico. Pero no se andan con remilgos. En su reciente conferencia, Lerner daba cuenta de que una calle peatonal "se hace en 72 horas, porque si no empiezan las dudas y, cuando está hecho, a todo el mundo le gusta".
Los vecinos pueden llegar a construir una planta más de la que les corresponde en el lugar en que viven. Pero tienen que pagar por ello, sea en metálico o en terrenos donde después el Ayuntamiento construye viviendas sociales.
Los parques y jardines han sido plantados con semillas que han hecho germinar los niños y los vecinos de los barrios. Como saben el trabajo que ha costado que broten, una vez plantadas por los servicios municipales, no las destrozan. Los adultos tampoco. ¿Quién destrozaría un jardín plantado por su hijo o su hermano pequeño?
"Cuando una ciudad acepta como mandato la calidad de vida, cuando respeta a la gente que allí vive, cuando respeta el medio ambiente, y cuando se prepara para las nuevas generaciones, la gente comparte la responsabilidad de este mandato, y esta causa compartida es la única manera de hacer un sueño colectivo realidad", dice Lerner, que fue alcalde tres mandatos consecutivos.
Etiquetas: Transporte Urbano
martes, marzo 13, 2007
Luz sobre el 11-M

Más de diez mil personas atravesaron la doble puerta acristalada que desde el domingo separa el bullicio de la estación de Atocha del silencio. El día de la inauguración ya lo habían hecho ocho mil. A tres años y un día de la matanza del 11-M, los madrileños volvieron a llorar en el escenario de la tragedia y hubo, incluso, quien tuvo que salirse de la cola de entrada por no verse capaz de soportar tanta emoción. «Te espero aquí fuera, de verdad. No me obligues a pasar», decía una mujer a su acompañante. «Es que no puedo... ya volveré otro día».
Los ojos de muchos visitantes -la mayoría de la tercera edad- se vidriaron nada más toparse con los nombres de las 192 víctimas serigrafiados en un cristal. Sobre su superficie, algunas manos acariciaron al azar varios de ellos. «Es que son tantos...», comentaba una mujer cuya mirada se posaba sobre el recuerdo de Enrique, Nicolás, Sam, Ana Isabel, Francisco Javier, Pablo, José María...
La paz que echaban en falta
«Este monumento nos ha traído la paz que nos faltaba desde que ocurrió todo aquello. Cuando veíamos los ramos y las flores que se dejaron durante las primeras semanas lo pasábamos mal porque estabas todo el tiempo pensando en los muertos, ahora es diferente. A mí me ha hecho bien. La luz me ha sentado bien», explicaba Araceli, empleada de un quiosco de Atocha.
Una luz que penetra a través de la columna de cristal de 11 metros de altura que emerge frente a la estación y que, al situarse debajo de ella y mirar hacia arriba, ciega. Sobre todo al intentar leer los mensajes escritos sobre la cúpula transparente en varios idiomas y dedicados a los que perdieron la vida en la masacre. «El mundo no es tan hermoso desde que os marchasteis». «Nunca os iréis del todo». «¿Cómo fue posible?».
«Yo soy duro, pero esto me ha llegado. Más que nada porque nuestros nombres también podrían estar aquí. Las bombas no iban contra nadie en particular, pero ellos tuvieron mala suerte», explicaba Rodrigo, vecino de Tres Cantos. «Yo cojo el Cercanías y el Metro todos los días...», añadía. «No sé si estoy triste por ellos o por sus familias, son unos asesinos», sollozaba una mujer. «Seguimos aquí y no olvidamos», leía, en bajo, otra. «La gente está siendo muy respetuosa. Lo que más nos está sorprendiendo es el silencio», comentaba una azafata en mitad de la sala oscura, donde techo, suelo y paredes son de un profundo azul.
A las seis y media de la tarde había 250 personas esperando para visitar el monumento y el tiempo de espera era de unos 25 minutos, señalaron fuentes de Renfe. El acceso tiene que realizarse en grupos de quince porque la estabilidad de la membrana de plástico, que pende del cilindro y en la que están escritas las dedicatorias, depende de la presión del recinto y es necesario que el público pase por unas compuertas estancas para no alterarla.El interior de la cúpula tiene un aforo máximo de 200 personas.
El monumento abrió sus puertas -como lo hará a partir de ahora todos los días del año- a las diez de la mañana. A esa hora ya había gente esperando. «Hubo un chiquito que llegó dos horas antes. Estuvo sentado ahí tomándose un café hasta que le dijeron que ya podía pasar», comentaba, señalando a una de las mesas de su establecimiento, una camarera de la estación. Una vez abierto, los visitantes acudieron a un ritmo de mil a la hora hasta las ocho de la tarde, hora de cierre.
«¿Y esto es todo?»
Si dentro reinaba el silencio, en el exterior el vanguardista diseño del monumento provocaba comentarios de todo tipo. «¿Y esto es todo?», preguntaba, sin disimular su decepción, un hombre que esperaba el autobús. «A la gente no le gusta. Dice que es muy poca cosa para lo que representa», explicaba un taxista, quien se vio obligado a detener ayer por la mañana dos veces su taxi para que sus clientes se fotografiaran con la columna de cristal de fondo. «Me han dicho que por dentro te quedas asombrado, pero por fuera la verdad es que se han lucido...», añadía.
«Es como un bote vacío, no dice absolutamente nada. Estos arquitectos están chalados», discutían dos jóvenes en la puerta de entrada. Discusión que algunos tachaban de frívola: «¿Cómo se puede tener la indecencia de discutir si es o no bonito? Es una forma de recordar a todos los que murieron aquel día y eso ya es más que suficiente». Un estudiante inglés salía emocionado del monumento: «Es la primera vez que estoy en Atocha y me siento muy triste. Tuvo que ser algo horrible».
Etiquetas: Arquitectura
lunes, febrero 12, 2007
Acceso al suelo para los pobres urbanos

Estoy en pleno cambio de oficina y entre tanto papel, apuntes y libros que estoy reclasificando y regalando aparece esta carpeta, que creo bueno compartir.
La Mesa Redonda anual de 2002 del Instituto Lincoln es la quinta publicación de mesas redondas dedicadas a temas que constituyen el núcleo de la agenda del Instituto. Esta serie de programas brinda la oportunidad de reunir a grupos diversos de especialistas, legisladores y críticos con objeto de identificar y debatir importantes asuntos de tributación y uso de la tierra.
La mesa redonda
Acceso al suelo para los pobres urbanos fue organizada por Martim Smolka, Director del Programa para América Latina, y se celebró en Lincoln House el 5 de noviembre de 2001. Siete expertos que participan activamente en el campo de las políticas de suelo y vivienda en el tercer mundo se reunieron con el personal ejecutivo del Instituto para intercambiar opiniones sobre las causas y características de los asentamientos informales y explorar posibles soluciones a este crítico asunto internacional.
Las ciudades de los países en vías de desarrollo constituyen una vívida personificación de las inquietudes manifestadas por Henry George acerca de la pobreza resultante del progreso como consecuencia de las restricciones al acceso al suelo. En particular, las ciudades latinoamericanas son una prueba contundente de que la persistente informalidad de los mercados del suelo es, al mismo tiempo, causa y efecto de la pobreza urbana.
El “acceso al suelo” debe entenderse como acceso a terrenos urbanizados, no solamente dotados de servicios públicos (agua, alcantarillado, teléfono, alumbrado público, etc.) sino también con acceso a ambientes de buena calidad y eficaces servicios de transporte, escuelas, proveedores de alimentos e incluso de entretenimiento, a costos y distancias razonables. Un legítimo acceso al suelo y un domicilio formal son condiciones tácitas para poder obtener acceso a servicios, empleo y otros beneficios de las áreas urbanas. Al carecer de una tenencia de vivienda segura, el pobre se ve impedido de utilizar el valor potencial de su propiedad como garantía subsidiaria a fin de poder obtener préstamos monetarios para hacer mejoras de dicha propiedad.
En el contexto de un crecimiento descontrolado de la pobreza urbana, organismos públicos débiles e instituciones financieras inaccesibles, el acceso al suelo se convierte en un sustituto del acceso a la vivienda. Más de dos terceras partes de las nuevas viviendas están siendo construidas fuera del mercado formal de la vivienda. Los agentes privados no tienen ni la capacidad ni el deseo de tratar con familias de bajos recursos puesto que las mismas no constituyen un mercado de vivienda viable. Ni las atractivas ganancias económicas asociadas con la urbanización de terrenos constituyen incentivo suficiente para animar a muchos constructores privados a construir subdivisiones legales.
Este informe trata principalmente de las ocupaciones informales del suelo que van convirtiéndose progresivamente en los asentamientos irregulares tan típicos de las ciudades del tercer mundo. Para los pobres urbanos, los mecanismos predominantes de acceso al suelo urbanizado no son ya las invasiones u ocupaciones ilegales de propiedad, sino más bien las transacciones de mercado informales. De acuerdo con el informe del UNCHS/Habitat State of the World's Cities, alrededor del 70 por ciento de las parcelas de tierra de los países latinoamericanos están indocumentadas, y un porcentaje similar de nuevas viviendas son autoconstruidas mayormente a través de medios informales.
La experiencia ha demostrado que esta informalidad generalizada no puede explicarse sólo como una consecuencia de la pobreza, sino también del funcionamiento de los mercados de suelo urbano. Como resultado, los pobres que residen en asentamientos informales suelen pagar más —en términos relativos y a veces absolutos— que los residentes de la ciudad "legal" por servicios de mucha menor calidad. A diferencia de lo que dictaría el sentido común, la informalidad no es necesariamente una manera más barata u oportunista de vencer al sistema, sino sencillamente la única manera de que muchas familias pobres y de clase media puedan lograr el acceso a la ciudad.
Esta publicación contiene una versión editada de la discusión de la mesa redonda, con comentarios adicionales finales por parte de los participantes.
Etiquetas: Conferencias
La Ciudad Inadvetidamente Intervenida

Si para algunos la ciudad es un espacio para el ejercicio de la corporalidad y para Mumford, una expresión cultural, para otros como Aristóteles "es un espacio seguro donde no me pierdo porque entiendo lo que hay allí". Tendrá conciencia el ciudadano lo que le sucede cuando la ira lo embarga por un diseño de transporte que aun no madura...en una ciudad que no para de crecer. La ofensa al consumidor del Espacio Público.
O una poesía que descubre lo que es la ciudad en sí, como plantea Borges. Y es esta definición borgiana la que más me atrae para entender la ciudad que se diseña, la que aparece en la medida en que la cantamos y ficcionamos y que es la única posible porque de lo contrario estaríamos presos en una estructura.
En La fundación mítica de Buenos Aires, Borges plantea que la ciudad ha existido siempre y que el papel del ciudadano no es otro que irla descubriendo en la medida en que le quita los velos que la cubren. La ciudad última está ahí, pero a veces está cubierta por campos o edificios que no son, por calles que tienen avenidas en su interior y paredes que se esconden en otro color. Es como un papel que guarda adentro un dibujo que, a su vez, esconde otro y así infinitamente, proporcionando el juego del asombro y la diversidad. Una ciudad, entonces, no es lo que vemos sino lo que está por ver. En términos de Karl Popper, es una verdad cubierta que habrá que ir descubriendo en la medida en que caen sus caparazones de mentira. s la verdadera Aletheia.Lo anterior, la ciudad como permanente descubrimiento, propone esa creatividad que no se detiene, el no-final, ese nombre que esconde dentro otro nombre que es necesario definir e interpretar porque allí está lo nuevo, eso que es para los que somos ahora. Y que a medida que crece (o aparece, según Borges), cobra otras dimensiones espaciales, de color y de forma. Y de tiempo, para que haya una referencia de lo hecho y así no se den las repeticiones, que son esas respuestas que se dan a tiempos y espacios que ya no existen. Si repetimos, como dice Rodolfo Llinás con relación al clon, copiamos un modelo viejo, incapaz de adaptarse a lo nuevo que está pasando. Y como no se adapta, porque le falta la vitalidad de la evolución, se destruye fácil. Toda copia es monstruosa porque ya carece de un orden. Para los griegos, lo hermoso era todo aquello que estaba ordenado, eso que mantenía una relación equilibrada con las partes de la estructura central. Y lo monstruoso era lo que abandonaba ese orden y lo rompía generando un caos o una deformidad (algo por fuera de la forma. De aquí la certeza en la ciudad borgiana que no produce monstruosidades sino que evoluciona y se adapta, que se revela en la medida en que suceden cosas y que, como las serpientes, deja la vieja piel para asumir una nueva y acorde con el ambiente que cambia y tiene un último léxico.La ciudad que se diseña
Una ciudad, más que una simple conexión de objetos arquitectónicos e infraestructurales, es una relación de sujetos-objeto. Y esta relación, conceptual y simbólica, es la que permite la adaptación. En términos de Darwin, los seres se adaptarían al medio de acuerdo a su capacidad de diseño del ambiente en el que viven, es decir, se ajustan no según su naturaleza (lo más adaptables físicamente) sino acordes a su capacidad de transformación de las condiciones propuestas. No es una adaptación al azar sino inteligente, que reúne los elementos del caos, los moldea y los conecta con lo nuevo según un sentir y un ver.
El hombre (varón-hembra) es un ser simbólico que le da más peso a sus sueños que a su realidad. Y, como lo explica Carlos Gustavo Jung, en cada símbolo plantea un sueño, eso que le hace falta en la realidad pero que ya ha completado en la mente. Esto quiere decir que los seres humanos no sólo admiten lo que hay (eso que está ahí y es la realidad) sino que también se plantean lo que habrá, eso que todavía no está pero que puede ser representado porque ya se ha concebido y, por lo tanto, es necesario.
Y en esto nos diferenciamos de los animales: que hacemos bocetos y planes, que nos vemos más allá de lo que somos y en espacios distintos a los que tenemos. Por esto las ciudades cambian, no por efecto del urbanismo, sino como resultante de los diseños que aparecen en ellas. Por esa propuesta que es el deseo convertido en gusto (satisfacción, complacencia, alegría, capricho, inclinación, arbitrio, finura, distinción, gracia, estilo, estética, sensibilidad). O sea, como respuesta a un vivir y sentir.
>De aquí que una ciudad hecha para ser inteligente (como se proponen las megalópolis), termine por ser intervenida por elementos culturales y respuestas de diseño (adaptación) a las preguntas que generen las estructuras básicas: edificios, calles, parques, interiores etc. Y que sea en esta intervención donde realmente se construya la ciudad como lugar de referencia para quienes la habiten. Porque una ciudad, antes que un espacio intervenido por sujetos y objetos, es un plano referencial, es decir, un espacio de comunicación donde las dudas desaparecen y existe la certidumbre o al menos se la plantea en términos de dirección no equivocada.
La técnica (el mayor logro –y ogro- de la Ilustración y a la vez la causa de su decadencia), se tiene como una primera verdad en el modernismo, pero no la única ni la más importante. Porque si bien en la tecnología no hay, hasta ahora, grandes errores perceptibles, su propuesta no es completa: Y no lo es porque ha resuelto un problema del pasado. Pasa como con los clones, que al ser la copia de un modelo viejo (de un antiguo sentir y ser) procuran un futuro detenido cuando no una respuesta a algo que ya no es.
O, como dice Antonio Fernández Alba en La metrópoli vacía, ya lo moderno-técnico, en lugar de representar el sentir ciudadano, es una representación de los modelos de producción y de poder que excluyen al otro mientras se apropian espacios para sus propios intereses. Para este arquitecto, el exagerado uso tecnológico deja la ciudad sin espacio público y la convierte en una estructura vigilante. Y en este punto es donde entra el diseño en calidad de elemento que procura la adaptación del ciudadano a la ciudad, sea a través de cosas cotidianas o de símbolo referencial producido por las nuevas formas de pensar. Diría que el diseño es una respuesta a la inquietud de saber que algo falta en un espacio o en un sentimiento. Es lo que llena los vacíos y genera identidad. Y lo que permite sobrevivir a los desmanes excluyentes del poder, que crea espacio de miedo e incertidumbre.
Para los tecnócratas lo ideal sería una estructura no cambiante, algo siempre sometido, previsible y controlable. De este mundo donde ya todo está previsto, hay ejemplos en la literatura de Huxley y Orwell. Pero son estos mismos escritores los que también admiten que habrá desobediencia a la normatización técnica (y por extensión política) de esos mundos felices (totalitarios, los llama Rorty) donde ya, supuestamente, no habría nada que aportar y lo único posible sería obedecer. Pero el hombre (en este caso el ciudadano) es animal curioso y pensante, lo que le permite peguntarse permanentemente acerca de lo que le pasa.
Y es porque la ciudad no es un árbol, como propone Christopher Alexandersino un sin fin de acciones-reacciones donde lo importante es el intérprete y el objeto interpretado. Y en la relación con la cosa, como diceLudwig Wittgenstein, se produce un hecho, un acontecimiento (una variable que interviene) que produce un efecto nuevo que obedece a un tiempo y espacio que se sale de lo planeado y, por lo tanto, produce una respuesta que no había sido prevista. Así que frente a la tecnocracia, que prevé ciudades fijas e inmutables, aparece el diseño que fluye, que interpreta y proporciona nuevas lecturas para significar que hay vida y existe el tiempo que avanza y no se detiene. Y ese diseño sigue los parámetros de la naturaleza, donde no hay nada igual y todo evoluciona. Y este quizás sea el problema que no han resuelto los urbanistas, que hacen propuestas para un presente continuado y no para un futuro que responde a los estímulos que se suceden.
El sueño del tecnócrata es la certidumbre permanente, controlable, sujeta a una medidas previsibles. Pero esto no pasa porque el futuro es un azar regido por variables muy difíciles de controlar, imprevistas, que convierte mañana en un error lo que hoy era un logro. Y si bien pensamos de acuerdo con la tecnología que tenemos, como dicen Burke y Ornstein en Del hacha al chip, también sucede que eso que pensamos se convierte en motivo de frustración cuando no responde al acontecimiento que aparece. Basta analizar el paso del siglo XX al XXI. Todo estaba previsto, las curvas iban en ascenso, los pronósticos se cumplían. Todo hasta el 11 de septiembre de 2001, cuando las condiciones cambiaron y el mundo ya es otro. El futuro, entonces, es lo inesperado y a eso que no se esperaba se responde desde lo pequeño (el diseño de lo cotidiano) y no desde la mega estructura que se tambalea sin acertar a saber qué cosa le está mordiendo la cola.
La ciudad como metáfora
El diseño es una interpretación y, como sostenía Andy Warhol, una poesía que se reconstruye en sí misma todo el tiempo. Por eso este diseñador encontró metáforas en lo popular, en las imágenes cotidianas de los tarros de sopa y en actrices, cantantes, tapas de gaseosa y dictadores. Sin dejar de lado símbolos políticos (uno de ellos una premoción, la hoz y el martillo representada como naturaleza muerta), revólveres, sillas de apartamento etc. O sea que convirtió a New York en una ciudad metáfora, posible de rediseñar para dar una visión personal de ella y hacer una propuesta nueva de diseño, no en la estructura urbana sino en el sentir urbano, que es realmente lo ciudadano y, por extensión, la ciudad real, esa donde convivimos y creamos los monstruos de la razón (para beneficio de los psicoanalistas).
Y es que cualquier ciudad, sea moderna o una de esas abandonadas del Trópico, es siempre una metáfora, algo que va más allá de las Ninfeas de Monet,porque en el cuadro de lo urbano hay más que color y forma y es una definición al tiempo y a las circunstancias del espectador. Este planteamiento, nacido de la interpretación de Gastón Bachelard a las Ninfeas, serviría para entender la ciudad como metáfora cambiante y no como una construcción meramente técnica compuesta por cuadrantes, intervenciones, objetos sólidos y subterráneos plagados de cables y de gente que ya no recibe el sol. Lo que hoy vemos en los espacios públicos y privados,antes que una geometría del espacio es una geometría de la sentimentalidad donde todas las variables son dependientes porque no hay una razón única (la que plantearía el poder) sino una búsqueda de ella a partir de multiplicidad de propuestas. José Antonio Marina, en La selva del lenguaje se vale la confusión en la acción de hablar (donde el yo está por encima del nosotros) como elemento ciudadano y así explica el caos de la comunicación, que estaría cifrado en el habla sin referencia, es decir, en las palabras que parten del efecto y no de la causa, una especie de habla-reacción y no de intercambio de ideas. En esto está de acuerdo con François Lyotard, para quien mucha información continuada sin probar sólo podría generar ignorancia, tal como también lo plantea Bertrand Russell al aseverar que lo que nace del conocimiento empírico aporta sensación pero no conocimiento.
Pero hay dos cosas que han olvidado los primeros dos filósofos:
1. Que siempre hemos vivido en el umbral de la confusión porque nuestra tarea no es la quietud sino la transformación.
2. Que el caos es la base de todo orden y el fundamento de la utopía, como escribe Claudio Magris. Así que la preocupación de Marina y Lyotard se centra en lo ideal, en una verdad única e inamovible, en lo no-urbano y quizás en lo muerto. Y no en la metáfora mutante, que es la representación de la explosión ciudadana donde los intercambios no se detienen, sea de día o de noche, y en la que los conceptos de tiempo dependen de la actividad de los ciudadanos y de los espacios donde se relacionen, que más que espacios reales son también metáforas y símbolos: un cabaret, un bar, una sala de té, un hospital, un permanente de policía, una plaza de mercado, un centro comercial, un sitio de apuestas etc.
La confiabilidad o credibilidad de estos sitios depende de la metáfora que representen: amor, suerte, frescura, elegancia, justicia, salud etcaetera. Pero no basta la representación metafórica sino que se hace necesario el concepto de actualidad, ese motor que acciona a la metáfora y haciéndola cambiar, modernizándola, haciéndola creíble al tipo de público que se inmiscuye en ella y la vive en calidad de sensación o como certificación de su propia existencia o al menos como el símbolo de ella.
Todas las grandes ciudades se publicitan de acuerdo con la metáfora que representan. New York es la gran vida moderna, Buenos Aires es la noche del Sur, Paris es el pecado y la intelectualidad, Río de Janeiro es el carnaval. Pero dentro de esas metáforas generales, hay una serie de micro-metáforas esparcidas a través de todo el tejido urbano y social que dotan a la ciudad de ese carácter de asombro necesario para que siempre suceda algo distinto y en ambientes diferentes, eso que tan bien la diferencian de la aldea, donde no pasa nada y todas las personas se vigilan.
Y como la ciudad busca una representación metafórica que la provea de símbolos de identidad y de posibilidad de futuro, el diseño cumple aquí su tarea: interpreta y hace realidad esa interpretación a parir de objetos para el objeto (lo que se agrega a lo que hay) y de objetos para el sujeto, eso que da seguridad de estar viviendo en el tiempo que es y dentro de la espacialidad que se ofrece.
Así, el diseñador provee de actualidad al espacio y de simbología al hombre que lo recorre. De aquí la importancia de lo moderno accesible al ciudadano común, de la moda y de los lugares que constituyen una época. A veces pienso que muchas de las novelas de Honoré de Balzac no e hubieran escrito si él no hubiera tenido en cuenta estos elementos.
La ciudad como referencia
Una cosa es una ciudad desde el aire o enmarcada en un mapa y otra la que se ve a nivel del suelo donde el paisaje cercano es el que nos dice donde estamos y qué papel estamos cumpliendo ahí. Como se lee en algunas notas de Passagen-Werk de Walter Benjamín, la ciudad es un elemento cercano y referencial donde toda la esencia de su tarea artística y productiva puede verse en las vitrinas de un pasaje comercial y en las bolsas de compra de los peatones que transitan por allí. Y también en los trajes y artículos de los que se valen para estar ahí mirando lo que hay y que les dice que tan moderna es la ciudad.
La suma de pequeñas cosas exhibidas o puestas encima, referencian el espíritu de la ciudad, al igual que las estructuras, el diseño de las calles y los avisos de la direcciones.>Pero la mayor de todas esas referencias son las pequeñas cosas, los objetos que el ciudadano adquiere para sí para hacer creaciones o transformaciones íntimas, sea sobre su cuerpo o en el espacio privado. Y en estas transformaciones obtiene para sí y los otros una referencia de su ciudad. Ya, en la lectura personal, logrará significados de acuerdo a los símbolos en los que crea.
nosotros.
Porque la referencia cumple con ese papel: integrarnos y hacernos partícipes de lo comunitario y del sentido común social con sus micro-mitologías y sentires.
La referencia, eso de lo que no dudamos porque nos indica una dirección,es la esencia de la comunicación, eso que certifica que no estamos perdidos del todo y que otorga seguridad porque ya, al menos, es un punto de partida. En el mundo del diseño, que es la concreción de lo que se comunica, la referencia, a más de señal, se convierte ya en un símbolo, sea social, de progreso o psicológico. Y a través de esta simbología admitimos la ciudad en que vivimos o somos transeúntes. De aquí que la referencia, como en lo personal (que se comporta como un aval), dote de un conocimiento seguro o al menos probable. De una certidumbre con relación a lo otro puesto ahí en calidad de sujeto-objeto que me define y al que yo defino, porque la relación con la referencia es una interacción que sitúa, es decir, que propone una ubicación y establece un por qué estoy ahí y quién soy ahí.
Desde el piso y la cercanía, en esa micro-ciudad que se va presentando dentro de la gran ciudad, la única lectura la proporcionan los referentes. Y en la medida en que avanzamos por calles y avenidas, parques y barrios, las referencias nos ubican dentro de un acontecer ciudadano particular y no general. Es que la ciudad no es un todo sino una suma de pequeños todos con referencias distintas y acordes con la cultura ciudadana que se presente en el sitio particular. De esta manera los eferentes son múltiples y cambiantes, propicios para el asombro y la curiosidad.
Son la ciudad que cambia, que es aquí de una manera y unas calles más allá de otra. Y que si bien está anclada en el pasado y la cultura, también se ajusta a un presente variable con manifestaciones que no se habían calculado. En este punto recuerdo los gatos de los que habla Guy Talese cuando describe la New York de 1970. Y los judíos anarquistas descritos por Isaac Bashevis Singer en Sombras sobre el Hudson, novela que se da después de la segunda guerra mundial. ¿Qué hay de ellos? ¿Los recuerda alguien? ¿En qué se transformaron? Quizás haya un referente que nos diga que eso que pasó sigue sucediendo o que ya no pasa más.
La ciudad diseñada
En Ciudad, la novela futurista de Michael Marshal Smith,hay una constante que estremece: todos los acontecimientos que se narran se dan en una ciudad que no se diseña más, que está conformada por restos de diseños anteriores y que funciona de acuerdo a una tecnología que se alimenta a sí misma (por un sistema cerrado). Y como no hay referentes nuevos que determinen el tiempo y el espacio en que realmente se vive, la constante es la violencia. Algo similar ocurre en las películas que plantean lo que serán las ciudades futuras: ruinas, delincuentes, destrucción, miedo, delirio y estado de naturaleza.
Existe una mentalidad milenarista y escatológica que nace de una pregunta: ¿Qué sucederá si la ciudad deja de diseñarse y la sensibilidad es reemplazada por la torpeza del animal que sobrevive en lugar de adaptarse? Salvo Isaac Asimov, que plantea para el futuro una ciudad que se diseña (Fundación I y II, Nueva Fundación) , las demás visiones son apocalípticas. Quizás esto nazca del guerrerismo que ha caracterizado los últimos ejercicios del poder, donde ya no hay un Pericles ni un Augusto ni una familia Médicis ni un Luis XIV, gente que entendió que la ciudad, además del compuesto urbano era un espacio estético y simbólico capaz de transformar la mentalidad del ciudadano, dotándolo de espacios reales de civilización.
La ciudad, al menos la que hoy configuramos a pesar del terrorismo de ciertas organizaciones macabras y financieras y de la publicidad que de ellas hacen los medios, es una ciudad que se diseña creando pequeños espacios donde el ciudadano se siente seguro y en comunicación con otros. Todavía vemos propuestas de color, de formas y artilugios que leen nuestra temporalidad.
O sea que nos negamos a quedarnos presos en una estructura de hierro y cemento, donde el Estado nos tiene censados y electrónicamente vigilados, y seguimos encontrando posibilidades. Es decir, asumimos el diseño como herramienta imprescindible para la adaptación y la única libertad que nos queda y que nadie nos puede quitar: la imaginación.
>Hoy en día la ciudad, antes que un reclusorio, es una estructura que permite todas las imaginaciones. Esto se debe a que casi todas las ciudades están agobiadas por problemas y errores de administración, lo que permite plantearse soluciones a esto que nos pasa. Y esas respuestas al problema, están cifradas en las nuevas formas que plantee el diseño, tanto en términos de espacio público como privado. Sabemos que hay problemas de contaminación visual, sonora y ecológica, que la estrechez nos agobia porque cada día existen más obstáculos físicos que impiden el movimiento o el almacenamiento de objetos. Y podríamos segur con la enumeración de problemas que, antes que una crisis, lo que permite es una creación de nuevos diseños propicios para el ejercicio de la ciudadanía y el sentirnos vivos. Así, la ciudad diseñada es el inicio para una ciudad que se diseña. En términos de Baruj Spinoza, es ese algo necesario que permite otro algo (nacido de la persistencia en ser) y del que se debe tener una conciencia completa para no ir a generar un error.
El diseño, síntesis del homo faber conectado al homo sapiens y al homo ludens, se presenta en la ciudad no como una alternativa sino como una resultante de esto que nos pasa cuando habitamos una estructura y queremos hacer de ella un sitio de intercambio y de conocimiento de los demás. Bertrand Russell diría: de tolerancia, es decir, de conocimiento positivo.
La última ciudad
Edward Hopper, el maravilloso pintor norteamericano, pasa a la posteridad por los espacios que pinta, donde además de individuos y lugares, hay diseño urbano. Y no creados por él, como en el caso de los pintores renacentistas, sino atrapados como referentes de lo que expresa en sus pinturas. En la ciudad de Hopper hay luz, espacio, altura. Y si bien se nota una inmensa soledad, también es evidente que el diseño minimiza lo que ahora es una tragedia ciudadana: el hombre solo perdido entre infinidad de objetos y no situado en un lugar donde lo diseñado es intervenido por la naturaleza, no como una invasión desordenada sino como una complementación, lo que permite reflexionar y no enloquecerse. Y en esa comunicación entre entorno y contexto, sin desmesuras como las de Archiboldo, la ciudad fluye y se manifiesta como una entidad habitable y propicia para lo simbólico. Como nos pasa a todos los humanos, siempre pintamos nuestra última ciudad. Y en ella nos situamos como testigos, intérpretes y seres en proceso de adaptación. Pero no como los protozoos, que según creemos mutaron en estado de estupidez, sino en proceso de diseño. O sea, de preguntas y respuestas. Y en busca de una estética que permita habitar lo bello que, en resumen, es el sentido de la vida. Nuestra última ciudad, entonces, debería ser aquella donde no sintiéramos miedo. Pero esto pasa poco en las ciudades modernas, donde por el ansia de tener dejamos de ser y en las que el sentido estética ha sido reemplazado por un consumismo exagerado que ya no sublima faltantes libidinales sino que crea pulsiones que no logran satisfacción. Por esto me gusta la ciudad de Edward Hopper, donde hay pocas cosas pero todas obedeciendo a un diseño imprescindible, necesario para ejecutar el movimiento y la sentimentalidad. Allí nada estorba ni nada sobra, todo tiene un lugar preciso y una razón de ser. Y en esas ciudades hopperianas, que quizás siempre fueron la misma ciudad pero vista desde ángulos diferentes y diseños distintos, encuentro la razón del diseño moderno, lo que debemos diseñar para que la ciudad lo un espacio de tolerancia: espacio, paisaje, objetos propicios, luz y ejercicio de la imaginación y de la próxima ciudad.
Lo posmoderno, eso que se manifiesta sin que todavía lo podamos controlar ni definir bien, habla del fracaso de la razón tecnológica y de Estado, pero a la vez abre las posibilidades hacia un orden distinto de los objetos y los sujetos. Es que si habitamos el espacio del error, con la evidencia se puede crear el de no-error. Basta con hacer cosas diferentes, con evitar repeticiones, con creer de nuevo y plantearse la utopía, como propone Magris, que se burla de la aventura imaginaria y propone la aventura real, la que se piensa y se convierte en un hecho en las manos. Y la ciudad está ahí, dándose a la propuesta.
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domingo, febrero 11, 2007
Luces sobre la ciudad moderna

La mirada hacia atrás
Más allá de los pasajes y del París del XIX que la inspiran, su obra legó un revolucionario cambio de perspectiva, Igual que Nietzsche antes que él, y que Frederic Jameson después de él, Walter Benjamin mantuvo un feroz combate, sobre todo al final de su vida, frente a la actitud de anticuario tan extendida entre los que se dedican a pensar la historia: esa actitud que, brevemente, consiste en considerar el pasado como pasado, desvinculándolo del presente y encerrado en una especie de mausoleo poblado sólo por muertos y fósiles, perdidos entre códigos cifrados que, con mayor o menor suerte, los historiadores del futuro deberían desentrañar.
El sentido de la mirada hacia atrás que caracteriza la perspectiva histórica de Benjamin se define por considerar la mirada al pasado como una forma, quizás la más radical, de interpelar el presente. Para ello, pensaba, claro está, no sirven los métodos tradicionales ni tampoco esa mirada telescópica con la que el tiempo histórico se segmenta en grandes períodos, porque, lo que queda, es tan sólo una disección, una lista más o menos exhaustiva de acontecimientos considerados motores de la historia y, al cabo, generalizaciones acartonadas.
De ahí que Benjamin, fascinado siempre por lo minúsculo y anecdótico, por lo olvidado y enterrado en los márgenes de la historia oficial, se aplicara a elaborar una contrahistoria que, a su juicio, debería permitir, por una parte, recuperar en el pasado la carga crítica y emancipadora de episodios menospreciados, y, por otra, articular una mirada capaz de dotar de profundidad histórica a los acontecimientos del presente. Lo escribió, a su modo, en la inmensa obra que comentamos: "Las construcciones de la historia son comparables a instrucciones militares, que acuartelan y acorazan la verdadera vida. Por contra, la anécdota es un levantamiento callejero. La anécdota nos acerca las cosas en el espacio, permite que entren en nuestra vida."
>A este objetivo dedicó Benjamin los mayores esfuerzos durante los últimos trece años de su vida: el Libro de los Pasajes, como ha sido traducido -¡por fin!- en castellano, aunque el sentido alemán del título, Passagen-Werk hace más justicia a un proyecto que nacía como obra y, en cierto sentido, como incompleta por definición. Una obra formada heterogéneamente de materiales de muy diversa naturaleza y origen, pero tratados todos, incluso las propias notas originales de Benjamin, de la misma manera: quizás el intento más radical del siglo por desjerarquizar los documentos y las opiniones.En el fondo, se trataba de considerar una determinada época y, con ella, la ciudad que surgió con ella, como texto.
Una teoría del presente
En el Libro de los pasajes, Benjamin pretendía proporcionar los elementos para una teoría del presente, buscando, en la aparición de esta nueva ciudad que surge con los pasajes, ese tránsito en el que se borran las fronteras entre lo íntimo y lo público, lo doméstico y lo urbano. El proyecto, es cierto, nacía en momentos difíciles, los del ascenso del nazismo que estaba promoviendo, en Alemania, la recuperación del pasado como mito: frente a ello, Benjamin intentaba dibujar una presentación de la historia tal que no sólo desmitificara el presente, sino que lo hiciera imposible como mito.
De ahí su voluntad de leer el paisaje urbano y los textos generados por él como expresiones de la historia social. Para ello, no se trataba de contar -o de volver a contar de otro modo- cómo fueron las cosas, en ese momento de aparición de los pasajes parisinos, con los que podemos pensar el origen de la gran ciudad moderna, sino, fundamentalmente, de rescatar textos y objetos de su olvido desligándolos de las historias secuenciales y narrativas para que, desde el fragmento, iluminaran, de otro modo, su función en el conjunto total: "Descubrir entonces en el análisis del pequeño momento singular, el cristal del acontecer total".
Y así, en esta obra de un aliento casi épico, atravesada por una difusa pero intensa melancolía de futuro, van sucediéndose citas y comentarios en torno a ese universo fascinante y terrible que surge con los pasajes: el control político, economómico y militar de las reformas urbanísticas, la construcción fantasmagórica de los sueños colectivos, la conversión del deseo en mercancía, la despersonalización del indivualismo todavía romántico en la multitud, el paseo como forma de conocimiento, la nueva mirada, ya propiamente moderna, surgida con los panoramas y la fotografía, las construcciones en hierro y la iluminación urbana…
Y de carpeta en carpeta, mientras iba archivando recortes y notas, Benjamin construía, al mismo tiempo, un complejísimo entramado capaz de arrojar, sobre la ciudad moderna, la luz descarnada y paradójica de su origen. No con una intención meramente genealógica o explicativa, sino, sobre todo, activista, subversiva: ya en el primer fragmento de Dirección única había escrito que "para ser significativa, la eficacia literaria sólo puede surgir del riguroso intercambio entre acción y escritura".
Y, también, que "las opiniones son al gigantesco aparato de la vida social lo que el aceite es a las máquinas". Y, así, más allá de los pasajes y más allá incluso del París del siglo XIX, que constituyen el foco temático de la investigación de Benjamin, su todavía hoy enigmática obra legó al futuro un revolucionario cambio de perspectiva. Leer el Libro de los pasajes hoy, cuando el propósito de mitificación del pasado urbano y de remitificación del presente es un propósito internacionalmente generalizado a nivel político y urbanístico, puede convertirse, como mínimo, en un saludable ejercicio de prevención.
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sábado, febrero 03, 2007
Con Nubes en el Ojo

Como muestra la Biblia en las líneas dedicadas a la Torre de Babel (Génesis, capítulo 11), los hombres, desde tiempos inmemoriales, han soñado con tocar el cielo. La fascinación por lo extremadamente alto es tan antigua como nuestra historia.
Todavía hoy, cuando uno se acerca a las pirámides de Giza, sigue sobrecogiendo, aparte de su armonía y belleza, la altura y las proporciones de aquellos prodigios construidos hace casi cinco mil años.
A principios del siglo XX, sobre todo en Nueva York, la conjunción de tecnología y talento demostró que era posible desafiar el vértigo y apuntar de nuevo hacia las nubes. A finales del siglo pasado, diversos arquitectos empezaron a vislumbrar que había que crear un tipo distinto de construcciones porque la ciudad del siglo XXI iba a ir por otro lado — debido, entre otras razones, al aumento de población del Planeta— y aquel modelo, que tiene su límite en torno a los 500 metros, no evolucionaba.
Si se realiza una comparativa entre el Empire State, contruido en Nueva York en 1931, y las Torres Petronas, finalizadas en Kuala Lumpur en 1998, hay un dato que llama la atención. En 67 años, el techo del mundo, en cuanto a altura de edificios se refiere, sólo había crecido 71 metros.
Esto se debe a que la mayoría de las estructuras de los grandes rascacielos están formadas por un núcleo central, más o menos rígido, alrededor del cual se construye el edificio. El problema es que, cuanto más alto es el rascacielos, más grande es el núcleo central, pues tiene que soportar mayor empuje del viento. Por ejemplo, en las Torres Petronas, el 60 por ciento está ocupado por estructuras y sólo tienen libre el 40 por ciento de lo construido.
En los últimos años del pasado siglo, en los congresos del IFSH (International Federation of High-Rise Structures) el problema de la superpoblación y la falta de espacio en algunas urbes motivó que se hablase mucho del «espacio vertical». En uno de estos congresos, el celebrado en 1997 en Londres, el tándem formado por Cervera y Pioz presentó su Ciudad Vertical Torre Biónica, un concepto revolucionario que aspiraba llegar a los 1.228 metros de altura y que podría albergar a cerca de 100.000 personas. En su interior habría hoteles, viviendas, oficinas, tiendas, lugares para el ocio, parques... en un hábitat bioclimático y ecológico. A partir de entonces, ese término de «ciudad vertical» se utiliza al hablar de los proyectos de edificios-ciudad que han surgido en diferentes países.
La Torre Biónica tenía unas características que la hacían única . Pues nacía de unos postulados basados en la biónica, una ciencia que surge en Rusia en los años 60, pero que nunca se había aplicado en la arquitectura. La biónica lo que enseña es a aprender de la naturaleza, de la manera que tiene ésta para construir sus seres. La frase famosa de los biónicos es: “La naturaleza lo hizo antes y lo hizo mejor.”»
Lo que aportaban en aquel momento Cervera y Pioz era una investigación de quince años que habían realizado sobre las estructuras de los seres vivos. «Nosotros nos preguntábamos por qué un árbol alto y delgado no se cae, se dieron cuenta de que el secreto estaba en que se organiza radialmente con conductos de fluidos, una especie de venitas minúsculas que forman un entramado poroso. Al aumentar de tamaño, el árbol crea más capas de venitas y su estructura va consiguiendo una grandísima resistencia... Estos planteamientos y la conciencia ecológica del proyecto despertó y sigue despertando en el mundo una curiosidad inaudita pese a que la Torre no haya empezado a construirse.
Unos postulados cercanos a los de Cervera y Pioz parece haber seguido Adrian Smith en el diseño de la torre Burj Dubai, edificio que se está construyendo en la ciudad de los Emiratos Árabes Unidos. Esta portentosa torre, que será cuando se finalice la más alta del mundo, también pretende ser una «miniurbe» dentro de Dubai, y la planta del edificio, que tiene forma de «y», está inspirada «en la flor de un tipo de hymenocallis que crece en el desierto.
Su altura es un misterio, pero la mayoría de los expertos cree que rondará los 800 metros. En SOM (Skidmore, Owings & Merrill), la empresa constructora, sólo aseguran que alcanzará la cima del mundo. Las razones de tanto secretismo parecen ser dos: una lógica prudencia —pues no se ha construido nunca un edificio por encima de los 509 metros— y el temor a que otras iniciativas incorporen elementos para intentar superarla. Si no hay ningún tipo de retrasos, se acabará de construir en 2009 y entonces acaparará el récord en las cuatro categorías reconocidas por el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano. Estas cuatro categorías son: altura total de la estructura; altura del piso más alto ocupado; altura del techo más alto y altura con antena.
SOM también es la empresa responsable de la edificación de la Freedom Tower y el complejo que se levantará en el lugar donde se encontraban las Torres Gemelas.El atentado del 11-S llenó de recelos a las autoridades de las grandes ciudades del mundo, «pero creo que esos temores se han diluido —comenta Pioz— y se están desarrollando proyectos interesantes. En nuestro caso, desde hace años conocemos el interés palpable de Shanghai por la Torre Biónica. Sin embargo, a día de hoy, no hay nada firmado para que pueda construirse.
El Chicago Spire, un edificio de más de 600 metros diseñado por Santiago Calatrava, sí cuenta con la aprobación de las autoridades de esa ciudad americana y comenzará su cimentación en marzo.
Estos proyectos no son los únicos de dimensiones colosales. De vez en cuando, se presentan fabulosas estructuras destinadas a cambiar la fisonomía del mundo. Tokio se lleva la palma en cuanto a megaproyectos. Entre ellos destacan el de la X-Seed 4.000, una especie de montaña de 4.000 metros que sería más alta que el Teide; y el de la Try-2.004, una pirámide futurista de 2.004 metros.
El arquitecto argentino César Pelli, padre de las Torres Petronas, no ve viables este tipo de construcciones. «Las propuestas imaginarias no me interesan», dice cuando le preguntamos sobre el asunto. Entre sus proyectos más recientes se encuentran la Gran Torre Costanera en nuestro país, (300 metros), la Torre de Cristal de Madrid, la Torre Iberdrola de Bilbao y un nuevo rascacielos en Sevilla, de 178 metros, «que será como una antorcha en la noche.
Pelli piensa que la arquitectura actual «está llena de vigor, aunque sufre de una búsqueda desmedida de “originalidad” y de “novedad”. En cuando al asunto de las “ciudades verticales”, para mí es una idea muy vaga; lo que propone es un mayor uso de edificios en altura para evitar el crecimiento horizontal incontrolado que padecen muchas grandes urbes hoy. Pero quizá la solución no sea apostar por los edificios gigantescos sino por más edificios modestamente altos.»
No se sabe lo que puede deparar el futuro, pero Cervera y Pioz, sí apuestan por la «ciudad vertical». «Además —aseguran—, en los últimos años se ha avanzado mucho en distintos campos, incluido el de los materiales. Creen que los grandes retos van a ser posibles. A la espera de que se encienda la luz verde para construir la Torre Biónica, está aplicando sus investigaciones en otros edificios. En breve se empezarán a levantar las Torres Gemelas de Calcuta, para el hotel Intercontinental, que aunque sólo tendrán 150 metros, marcarán un hito en la India. Fue curioso porque el dueño del complejo, que ya conocía el proyecto de la Torre, nos pidió unas “torres biónicas” en pequeñito.» Se cumpla o no su gran sueño, está claro que se avecinan años de vértigo y las enseñanzas de la naturaleza marcan el camino para llegar al cielo.
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Kew Gardens Intervenidos Magistralmente

Caminar sobre el agua. La pasarela Sackler que John Pawson ha construido en los jardines de Kew es un puente que no se ha tendido para obviar un obstáculo. Se mete de lleno en él.
Lo abarca, lo absorbe. Lo hace desaparecer. La tradición paisajística inglesa -de abrir las vistas y presentar como natural un paisaje artificial- y el ánimo coleccionista de los parques temáticos se dan cita en el mismo escenario de los jardines de Kew, 10 kilómetros al oeste de Londres. En este lugar, declarado Monumento de la Humanidad por la Unesco en el año 2003, el pintoresquismo de una pagoda china, que firmó William Chambers en 1762, convive con el funcionalismo huesudo de uno de los invernaderos más famosos del mundo, la Palm House, que construyeron Richard Turner y Decimus Burton, casi un siglo después. Como fondo, 27.000 plantas -de las 270.000 especies que florecen en el mundo- pueblan las 300 hectáreas que fueron el jardín del monarca Jorge III y que hoy reciben más de un millón de visitantes al año. ¿Cómo puede semejante almacén de historia decir algo nuevo? ¿Cómo seguir creciendo en medio de una existencia plena que se renueva cada estación cambiando sin cambiar?
Doctor en botánica y miembro de la Royal Society, la academia británica de las ciencias, Peter Crane, que dirige Kew desde 1999, tomó prestada esa lección de la naturaleza: el cambio sin cambio. Y puso en marcha en los jardines una política renovadora explotando esa paradoja: la mezcla incierta entre la conservación y la transformación. "Huesos georgianos, desarrollo victoriano, futuro de vanguardia", con ese objetivo explicó su ambicioso programa. Y, con la misma voluntad, Kew ha visto cómo, en los últimos años, no sólo se ha podido preservar el clima plácido del parque, también se han recuperado, redescubierto y restaurado muchos de los singulares edificios que lo pueblan. Se han abierto al público las antiguas alcobas levantadas por aristócratas caprichosos y arquitectos inspirados. Se ha ventilado el lugar. Y se han calculado matemáticamente los cambios. Para mantener el interés de una colección arquitectónica variopinta y ecléctica entre los extremos de lo sublime y el kitsch era preciso aprender a verla de otra manera, generar nuevos puntos de vista, pensar otros recorridos. Esas decisiones han transformado un lugar que sigue siendo el mismo. En eso ha consistido la puesta al día de un parque que lleva años, siglos, convertido en uno de los escenarios favoritos del ocio de los londinenses.
El arquitecto John Pawson ha sido el último en participar en ese programa de renovar para conservar. El verano pasado, puso la última piedra de esa transformación. Desde que se inauguró la pasarela Sackler, que lleva su firma, los jardines de Kew pueden verse desde el centro de su lago. Y desde lo alto de la antigua pagoda, un mirador de 50 metros de altura que permite contemplar cómo el parque se funde con su entorno y cómo Londres crece en el horizonte. La intervención de Pawson invita, literalmente, a caminar sobre el agua. La distancia entre la pasarela y el lago es tan escueta que el granito del puente parece flotar sobre el agua. La elección de este proyectista para realizar un trabajo sereno, pero rotundo, no fue casual. Adalid del minimalismo, Pawson es un arquitecto relativamente tardío, formado en Japón, a la sombra del desaparecido Shiro Kuramata, un diseñador que empeñó todo su esfuerzo en trabajar con lo etéreo.
Arropado por la bonanza de una fábrica textil familiar, Pawson llegó a la arquitectura con la tranquilidad de quien no tiene la urgencia de ganarse la vida. Y compaginó los viajes y el estudio con esa larga estancia en Japón, donde vivió seis años. Todos sus proyectos destilan ese bagaje y esa tranquilidad. Tal vez por esa flema tan elegante, la esencialidad blanca y geométrica de Pawson ha pasado a representar un nuevo estilo británico tan propio como el tudor, o el victoriano, pero tan internacional como el más reciente high tech, que también tuvo origen insular. Así, en los últimos años, la contención de David Chipperfield, la esencialidad de Claudio Silvestrin, la marca povera de Caruso & St. John y el hacer escueto y rotundo de Pawson han sido uno de los sellos más imitados en el mundo. Y aunque el estilo no saliera sólo de Londres, en John Pawson encontró a su gurú, a su apóstol, y a su mejor predicador. No en vano él -que ha firmado desde tiendas de Calvin Klein en Nueva York hasta un monasterio cisterciense en Bohemia- fue el proyectista seleccionado para el pabellón británico de la Bienal de Venecia el año 2004. ¿Qué tenía este arquitecto purista que decir en un lugar pintoresco, mestizo y, sin embargo, bucólico, como Kew? Pawson se metió en el lago. Sobre el agua, pegado al agua, ha construido un mirador curvilíneo, un puente intermitente, un bucle en el paisaje, una onda fija sobre el agua móvil. La pasarela Sackler explota el límite entre su credo minimalista y la expresividad curvilínea de Capability Brown, uno de los legendarios paisajistas ingleses que redibujó con sus "sinuosas líneas de gracia" la campiña de Surrey que ocupa Kew. Otro de los proyectistas que firmó edificios en estos jardines, William Kent, abogaba, ya en el siglo XVIII, por una arquitectura de encuentro y descubrimiento, por un jardín de misterios en el que los inmuebles apareciesen por sorpresa.
El puente de Pawson es una sor presa. Más japonesa que inglesa, esta pasarela de granito, protegida por un pretil de lamas de bronce que no se tocan nunca, se posa sobre el lago como si flotara. Tiene un aire atemporal y sin embargo contemporáneo, y una silueta limpia, caligráfica. Por eso su eco oriental no es un préstamo. Está lejos de los mimetismos y los pastiches que reproducen con alegría otros elementos del parque, como la celebrada pagoda de Chambers. El puente de Pawson es una destilación arquitectónica, un elemento artificial que parece natural en el corazón de un jardín. Un mirador tiene la cualidad de formar parte del paisaje que contempla. Permite observar el lugar donde ha sido levantado. Por eso un puente mirador reinventa la manera de mirar y redefine el lugar. Como todo parque, los jardines de Kew son un paisaje artificial al que se llega buscando naturaleza. La naturaleza del lugar se lee entre copas de árboles y capas de historia. Y en esa mezcla entre el festival de los pabellones y la contemplación de las especies protegidas, la pasarela Sackler reinventa Kew. Le da otras vistas. Un puente sugerente incita a atravesarlo, instiga a preguntarse qué queda al otro lado. Un puente como éste invita a permanecer en él. Es un lugar de paso en el que uno desearía quedarse. Habla con rotundidad, pero sin levantar la voz. Se posa con firmeza, pero se curva como un junco. Se adapta, en lugar de imponerse. Encierra una lección de la naturaleza: se debe hablar al mañana desde el ayer. Se puede cambiar sin herir. A veces lo nuevo puede adivinarse eterno.
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miércoles, enero 31, 2007
Descubriendo Durrington Walls

Foto: LuluP´s
Se comienzan a revelar las investigaciones de un equipo de científicos británicos quienes han descubierto un asentamiento de gran tamaño que al parecer usaron las gentes que construyeron hace casi 5.000 años el complejo de Stonehenge. Las excavaciones en Durrington Walls, al sureste de Reino Unido y muy cerca del monumento neolítico, han sacado a la superficie restos de las casas que habitaban de cuando en cuando para asistir a las fiestas rituales y a las ceremonias funerarias que se celebraban allí.
Se trata de la población neolítica más antigua jamás hallada en Reino Unido, según informa la radiotelevisión británica (BBC), que cifra en varios centenares los habitantes del lugar. Data de la época en la que se construyó Stonehenge, entre 2.600 y 2.500 antes de Cristo.
El arquéologo Mike Parker Pearson, de Sheffield University, ha revelado que en la excavación se han descubierto los restos de camas, armarios y aparadores de madera. Hasta el momento se han desenterrado ocho moradas, aunque ya hay localizadas bastantes más; los científicos estiman que debe haber al menos un centenar de casas, cada una de ellas de unos cinco metros cuadrados, con una chimenea en el centro, suelos de arcilla y paredes de madera.
Los arquéologos han encontrado porquería sobre esos suelos de arcilla que data de hace casi cinco milenios. “Es el asentamiento más rico, y por rico quiero decir el más sucio, de este periodo en Reino Unido”, ha dicho Pearson. “Nunca habíamos encontrado tanta cerámica y restos de silex y huesos animales”, ha añadido.
Los arquéologos creen que probablemente este asentamiento no estaba habitado durante todo el año, sino que formaba parte del complejo religioso de Stonehenge y era usado en los ritos funerarios. Era entonces cuando los pobladores del neolítico llegaban de todos los rincones de la región para celebrar el solsticio de invierno, en el que tenían lugar banquetes pantargruélicos.
El 22 de diciembre, este círculo de monolitos (ubicado a 14 kilómetros de Salisbury y a 150 kilómetros de Londres) se convierte en el marco de piedra del solsticio invernal. El sol sale sobre una piedra ubicada en el lado opuesto a la entrada del círculo, indicando a los granjeros que es tiempo de siembra. Los científicos no se han puesto de acuerdo aún sobre si es un enorme calendario astronómico o un altar religioso de culto al sol. Lo que es seguro es que era el mayor cementerio de la época: contenía las cenizas de al menos 250 cremaciones.
A lo anterior se suma el otro descubrimiento: Un círculo de piedra construido hace unos 5.000 años, antes que el conjunto megalítico de Stonehenge, en el suroeste de Inglaterra,el que fue hallado en la isla de Lewis (norte de Escocia).
La estructura, que se llama Na Dromannan y mide 30 metros de ancho, se ha descubierto en la misma cantera de donde procede su piedra, según afirmó, Richard, profesor de Historia del Arte y Arqueología en la Universidad de Manchester (noroeste de inglés).
"Este es el único círculo de piedras que se ha encontrado en una cantera y podría significar que fue sagrada", explicó al diario "The Independent" el experto, jefe de un equipo arqueológico que empezó a hacer excavaciones en la isla hace tres semanas.
Según el profesor, el monumento prehistórico descubierto en la isla escocesa, cuyas piedras tienen una longitud de cuatro metros, está levantado en un terreno rocoso, a diferencia de otros "cromlechs" (círculos megalíticos).
"No hay muchos círculos de piedra como éste y nunca había visto antes este tipo de construcción", indicó Richard, quien subrayó que el Na Dromanan es cincuenta años más antiguo que Stonehenge y ofrecerá nuevas pistas sobre la función social de estas estructuras.
Este monumento -dijo- "nos ha hecho revaluar la función de estos círculos. El lugar de procedencia de estas piedras y el acto de transportarlas de un sitio a otro parecen ser más importantes que el propio círculo".
El profesor señaló que su equipo "ha averiguado que hubo poca actividad en torno a estas piedras después de su construcción", como si se le diera una especial importancia al hecho de que "cientos de personas se reunieran para mover esas piedras enormes".
El "cromlech" de Lewis, compuesto de gneis, una roca formada por feldespato, cuarzo y mica, también puede ayudar a conocer mejor los medios que utilizaron los antepasados prehistóricos del hombre para transportar esas piedras tan grandes.
Estos grandes círculos pétreos -incluido el de Stonehenge- fueron construidos durante la neolítico (hasta unos 4.000 años antes de Cristo) y su función ha sido objeto de diversas conjeturas entre los expertos.
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lunes, diciembre 11, 2006
DOMUS por Taschen: Un Éxito Mundial

Gio Ponti fue al magistral creador de una Revista que se transformó en un Icono para quienes estudiábamos arquitectura en los 60. Domus, creada en 1928 ha tenido una línea editorial y de diseño gráfico que hoy la firma TASCHEN, pone a su disposición. La reimpresión desde 1928 hasta 1999.
Textos de Mario Bellini, François Burkhardt, Cesare Maria Casati, Stefano Casciani, Germano Celant, Manolo De Giorgi, Fulvio Irace, Vittorio Magnago Lampugnani, Alessandro Mendini, Lisa Licitra Ponti, Ettore Sottsass Jr., Luigi Spinelli, y Deyan Sudjic.
Es clave el trabajo de indexación, el cual ha sido completísimo.
De verdad, es un lujo de regalo de Pascua.
Así mismo agradezco a :
Ana Galvis Public Relations Assistant TASCHEN España C/ Víctor Hugo, 1, 2º Derecha 28004 Madrid. Tels: 0034 91 360 50 67/ 0034 699 738 928 Fax: 0034 91 360 50 64
Quien siempre me tiene al corriente de las publicaciones, al igual que en Chile, a toda la sede del Pecado Permanente, para compradores compulsivos - como yo- de Taschen.
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viernes, noviembre 24, 2006
En Rescate de la Teoría y el Deber Ser

...y seguimos adelante, los barcos contra la corriente, llevados incesantemente hacia el pasado(...), encuentro que esa es una espléndida imagen, un emblema de la condición humana. El pasado es un refugio seguro.
El pasado es una tentación constante.
Y sin embargo el futuro es el único lugar al que podemos ir, si realmente tenemos que ir a alguna parte
Renzo Piano, texto final de su discurso al recibir el Premio Pritzker del año 1997
Aparentemente la Teoría, La Historia y el conocimiento de las tendencias actuales no tienen una utilidad práctica si las sopesamos con las necesidades apremiantes actuales por las que atraviesan los países latinoamericanos. Sin embargo, tienen gran importancia para nuestro quehacer y son un potencial (todavía latente) para el futuro desarrollo de los pueblos, la afirmación de nuestra identidad nacional y la afirmación de nuestra personalidad como modeladores de Sociedad.
En primer lugar, la Teoría: es éste un tema poco entendido pero importante porque enfoca la relación entre ideas y hecho arquitectónico. La Arquitectura es siempre la materialización de ideas sobre la forma y el espacio, sobre la función, la tecnología, etc. Los Arquitectos que se niegan a aceptar esto simplemente no son conscientes, y por cierto no dominan, las ideas que funcionan a través de ellos. Asumir la discusión teórica (que se alimenta de experiencia, sinónimo de tiempo, de historia) es enfrentar el problema de la conciencia. O sabemos lo que hacemos, o no lo sabemos: la Teoría no tiene que ver con el tema de la verdad, sino con el de la reflexión.
En segundo lugar, la Historia: ninguna disciplina nos permite entender cual es la relación entre la cultura, la Arquitectura y su época. Los valores culturales y las técnicas constructivas de cada período definen de manera determinante el hecho arquitectónico; entendemos así cual es nuestra propia relación con la realidad en que vivimos. Además la Historia es acumulativa; es decir, las etapas históricas se van superponiendo unas sobre otras sin anularse por completo. Sólo la Historia permite interpretar correctamente una realidad compuesta por estratos sucesivos de intervención en la ciudad, permitiendo que lo que hacemos sea sensible a lo preexistente. Esto último constituye una cualidad esencial de la buena Arquitectura.
Al hacer un reconocimiento de la situación actual de la Arquitectura, algunos puntos saltan a la vista. Las transformaciones políticas y sociales que se operan en el mundo cambian la aptitud creativa del hombre, esta es la razón por lo cual cada época tiene su propia literatura, pintura, arquitectura, música y escultura.
En la antigüedad, en las culturas orientales, en la Grecia Clásica, e incluso en las precolombinas, el Arquitecto era visto como una especie de sacerdote/filósofo, con un profundo conocimiento del cosmos y la geometría, que contaba con un gran respaldo y respeto por parte de la comunidad a la que servía. En la Edad Media, el Alarife se convierte en la continuidad de ese sacerdote/filósofo, aliando su arte, intuición y ciencia a los intereses de las cortes reales, pues era el personaje que expresaba con hechos físicos los pensamientos y aspiraciones de los reinos que poblaban Europa.
A fines del siglo XIX e inicios del XX la humanidad enfrentó una serie de problemas que motivaron la primera conflagración mundial. De ésta se desprendieron nuevas concepciones filosóficas, sicológicas, y artísticas. Surgieron los movimientos arquitectónicos de vanguardia, Art Nouveau, ƒugendstil, etc.; consolidándose posteriormente la Modernidad y sus "estigmas" del Funcionalismo y Racionalismo, dispersando por el planeta el hoy criticado "International Style".
La mitad del siglo XX y comienzos del XXI se ven signados por la "crisis" de la Modernidad -relegada hoy a los claustros universitarios como tema de estudio de la ciencia del Urbanismo y tema de discusión en Arquitectura -; y la descomposición del paradigma Post Moderno cuyos límites se han sobrepasado, los procesos de urbanización de las ciudades se expresan hoy en déficits de estándares de vida y degradación de ecosistemas, producto de concepciones hoy cuestionadas.
Hoy ha desaparecido la certidumbre en un método y en una opción conceptual determinada, como fuente de acierto arquitectónico. Lo que hemos aprendido sólo sirve a medias: para poner en un orden manejable y esquemático algunas variables en juego; pero no para conceptuar en sentido englobante la propuesta, el proyecto.
El origen de este problema está, obviamente en que el Funcionalismo y la Modernidad hizo renunciar a plantearse reflexivamente problemas y definiciones centrales del diseño, e introdujo el sofisma que no había antecedentes históricos, referentes, analogías, vocabulario o marco iconográfico alguno para proponerlos. Sostuvo que se podía inventar, y que todo comenzaba desde cero. La sobresimplificación funcionalista conllevó así un error de arrogancia.
La razón está en que las propuestas de la Modernidad y de la Post Modernidad se han agotado. Desde hace varios años nos enfrentamos al problema de que es muy difícil generar nuevos diseños bajo los conceptos de la Arquitectura Moderna, a causa de que casi todo ha sido hecho anteriormente; lo que ha llevado a buscar otras maneras de enfrentar los proyectos, recurriendo principalmente a la forma y a las emociones que pueden ser expresadas por ella.
Hay que aclarar que la "crisis" de ninguna manera es de la Arquitectura, es de la Modernidad, y su esencia está en las ideas que le dieron origen. La Modernidad se gestó en el siglo pasado, el siglo de las máquinas (de ahí el concepto de función); han transcurrido algo más de cien años y los cambios han sido los mayores de toda la historia.
La forma de pensar y de vivir actual no tiene nada que ver con los principios ideológicos de la Modernidad, el anhelo del futuro originado en la Ilustración es hoy visto con preocupación; las máquinas, sobre todo las mecánicas, son vistas con indiferencia, han dejado de ser un símbolo de nuestra época, que ha disminuido su capacidad de sorprenderse a causa de la cantidad y la velocidad de la información. La crisis es causada por la diferencia entre la ideología de la Modernidad y la forma de vida actual. Necesitamos nuevas ideas que se adecuen a nuestra época y que sustituyan a las de la Modernidad, que nos sirvan de guía en el proceso creativo; con nuevas ideas los resultados tienen que ser distintos.
La comunicación es el elemento central de esta época y no creo que hagan falta ejemplos para demostrarlo, las teorías recientes del "Homo Videns" marcan nuevas pautas, características y aspiraciones de la sociedad de hoy, éstas pueden ser ideas que sirvan de eje para la creación de una ideología que substituya a la de la Modernidad, es una idea amplia que permite desarrollos de toda índole y se ajusta a los requerimientos de la Sociedad.
La gente adquiere objetos y les asigna un valor por lo que dicen de ella, por lo que significan. Pensemos en un automóvil, en la ropa, en el calzado, que al ser usados por una persona se vuelven vehículos de comunicación, expresando algo de ella. Lo mismo podemos decir de la Arquitectura, un proyecto es aceptado o rechazado por lo que dice, por lo que significa, por lo que simboliza; sin embargo, no nos capacitamos para manejar de manera consciente la comunicación en la Arquitectura, hemos perdido el conocimiento de las posibilidades expresivas de los elementos arquitectónicos, de lo que son capaces de significar.
La capacidad de generar comunicados en la Arquitectura no se ha desarrollado, a diferencia de las palabras, las formas tienen un espectro muy amplio de significación y son valiosas en la medida de lo que dicen y no por sí mismas. La Semiótica ha explorado un aspecto de la capacidad de comunicación de las formas, pero el campo es muy amplio y de posibilidades infinitas que permiten la generación de nuevas ideas que pueden servir de origen al proceso creativo dentro de la Arquitectura. Estas ideas están siendo aplicadas en diversas universidades del mundo en los Talleres Formativos, y permiten vislumbrar una evolución de grandes alcances. Se ha abierto una puerta y todo está por descubrir, tanto en el campo de la Arquitectura como en el de la enseñanza de la misma. Reforzar la conciencia crítica de la Arquitectura, reformular los paradigmas del urbanismo, etc.; ...todo queda por hacer.
Ante la Tradición y la Historia
La Arquitectura es un lenguaje. No puede, ser suprimido y rehecho; está hecho también de tiempo: es una expresión progresiva de la cultura. Y las arquitecturas anteriores, además de ser el correlato, el espacio de diálogo de toda arquitectura nueva, pueden también ser una cantera. No de imitaciones ni repeticiones, sino de significados más hondos y esenciales. A fin de cuentas, diseñar y construir son siempre un dilema. Lo diseñado antes y diferentemente no es un episodio vacío y prescindible sino realidades ricas, incluso para oponerse a ellas.
La Arquitectura tiene muchas tradiciones cuyo conocimiento puede alimentar nuestras nociones de cómo hacerla. No sólo la clásica -como se creía anteriormente y con lo que se nos ha formado- sino también la de nuestro propio pasado (la precolombina, cargada de significado y de capacidad de abstracción no superadas hasta hoy), la vernácula, la ingenua, la espontánea, la ecléctica. Conocer estas tradiciones nos revelaría dimensiones adicionales distintas a las que nos lleva el funcionalismo convencional. Nos daría lecturas complementarias a aquellas que poseemos "de Arquitecto", prefabricadas y siempre predecibles.
La Arquitectura no puede hacerse con olvido del pasado. Por debajo de las corrientes superficiales de cada época existe una corriente profunda que nos relaciona con el pasado. De ella proviene una riqueza creada por quienes nos precedieron y a los que hemos de continuar. Así, se entiende el sentido de la tradición como un caudal fluyente, como una corriente que nos lleva hacia el futuro.
Por ello son trascendentes y atractivas las obras, en las que independientemente del tiempo, la forma y el estilo, esa continuidad del espíritu humano es perceptible, dándonos una larga dimensión en el tiempo; una comunicación con distintos tiempos pasados, haciéndolos presentes y transmitiéndonos una emoción que vibra en nosotros como vibró en otros hombres.
La Tradición Creadora Desde esta perspectiva se puede hablar de la tradición creadora. Nadie crea de la nada, nadie crea a partir del vacío. Toda creación tiene origen en hechos, vivencias y emociones. Al hablar de creación, lo hacemos en su sentido más amplio, incluyendo la imaginación de obras de arte, de nuevas teorías científicas, algunas quizás de belleza emocionante. Stephen Hawking nos relata su "Teoría del Origen del Universo" como un cuento simple que lo pueda leer un niño o un científico. Galileo, al enviar su escrito sobre la movilidad de la Tierra al Duque de Toscana, le pide lo reciba "como una poesía, o bien como un ensueño".
Para Machado "la creación poética es una honda palpitación del espíritu; lo que pone el alma..". y la Arquitectura "...es un arte que ha de tener un soplo de poesía"; d'Ors dijo que "...todo lo que no es tradición es plagio". Nadie crea a partir de la nada.
Hemos de ver en la tradición ese caudal de conocimientos y emociones creado a lo largo de la historia, que constituye la base de toda cultura y ello sirve de fundamento a la invención creadora. No es una simple acumulación, es un caudal fluyente y renovado según un proceso selectivo que le es propio y constitucional. Nada por consiguiente más equivocado que entender la tradición como una simple acumulación inerte, inmutable y cerrada al cambio. Entonces, todos somos creadores de tradición.
Esto conecta de alguna manera con el misterio de la creación artística. Siempre he sentido una extraña e indefinible atracción y curiosidad por esa misteriosa potencia del espíritu humano, más allá de la razón, en el campo de la intuición y el sentimiento, y me han interesado, en su aspecto humano, los grandes creadores y su relación con la obra creada.
Al observar los grabados, bocetos y obras de Miguel Angel; o la Arquitectura y escultura de Alvaro Siza, discurren por la memoria un sinnúmero de preguntas: ¿Cuál fue el pensamiento del artista?. ¿Qué energía le impulsó? ¿Cuál es la relación entre el creador y la obra, que en ocasiones parece rebasarle en su grandeza?. ¿Intuición?, ¿Inspiración?, ¿ Imaginación creadora?
Nietzsche decía que en la inspiración siempre hay algo de revelación y que sería difícil rechazar la idea de sentirse encarnación, elemento sonoro, médium de fuerzas poderosísimas... Para Platón no son los poetas los que escriben los gloriosos poemas; son los dioses los que se sirven de ellas para decir cosas bellas.
Demócrito dio una versión de la inspiración aunque pretendidamente materialista, igualmente poética: "...los dioses la emiten en forma de átomos que capta el alma sensible por medio de la respiración".
En cualquier caso, la inspiración procede de los dioses. La explicación de Demócrito, a pesar de su ingenuidad, se aproxima a la idea de algunos físicos modernos: el hombre, por estar físicamente vinculado al cosmos y constituido por partículas coextensivas a todo el universo, recibe sutiles influencias del cosmos que actúan misteriosamente sobre regiones más o menos conscientes del pensamiento. Sería el Arte la vía más sensible y por la que mejor se expresaría esa influencia y comunicación.
Por otra parte no hay duda de que la obra de arte se expresa preferentemente en un lenguaje intuitivo y es una proyección del artista hacia lo que hay de menos racional y más profundo en los demás.
Como futuros arquitectos cuyo trabajo profesional excepcionalmente está llamado a ser una singular obra de arte, hemos de tener como fundamento de un trabajo bien hecho, un buen conocimiento del oficio, cada vez más exigente de conocimientos técnicos, y una cultura arquitectónica amplia, que incluye estar al día, lo que no significa, ni mucho menos, estar a la moda. Antes al contrario, ser capaces de apreciar los valores que están más allá del tiempo. Recordemos que toda obra capaz de emocionarnos está viva, aunque tenga miles de años, y la emoción que nos transmite pueda ser la chispa que nos ilumine.
...A modo de Conclusiones
Al mismo tiempo que el actual es un período de crisis, de transformación y erosión de convicciones anteriores, es también un momento fértil de posibilidades. La Arquitectura hoy, perdido el rígido y empobrecedor marco de la Modernidad, y finalizado el epitelial período iluso de la Post Modernidad, puede abrirse a albergar nuevos significados e ingresar en terrenos que el dogma negó. Puede manejar con más amplio criterio las intenciones proyectuales y las expectativas del usuario, el contexto cultural, los lenguajes, códigos y temas.
Para desenvolverse en un marco así, de mayor libertad y eclecticismo, el ejercicio de una autocrítica, de tolerancia, y la voluntad para el contacto renovado con la información, son exigencias importantes.
En el campo de la Enseñanza de la Arquitectura, los temas descritos anteriormente tienen muchas implicaciones, sobre todo en los primeros semestres del área creativa. La escuela de la Bauhaus determinó en gran medida el proceso de enseñanza, y uno de sus aspectos característicos está relacionado con la abstracción. El carácter futurista de la Modernidad requería de formas de expresión que la diferenciaran notablemente de las tendencias neoclásicas e historicistas de la época, la solución era recurrir a la abstracción, al uso de formas desligadas de significado propio y que marcaran un cambio, un rompimiento. Si pensamos que en esta escuela se enseñaba, además de Arquitectura, a crear los objetos fabricados por la industria como muebles, textiles, vajillas y cubiertos, entre otros; que es el origen del diseño como lo conocemos hoy, y que una de sus preocupaciones principales era la producción industrial aplicada a la Arquitectura (el uso del acero, el concreto y el vidrio), podremos entender por qué los cursos de diseño básico están orientados al entendimiento y manejo de formas abstractas y por qué no tienen relación directa con la manera actual de proyectar.
Los cambios son necesarios y para que sean efectivos tienen que implicar diversas áreas de la enseñanza. El primer punto es tener una nueva estructura de pensamiento que dirija el pensamiento creativo, se trata de generar una nueva ideología que esté acorde con nuestra época, para lo cual tenemos que dejar de pensar en los conceptos de tecnología forma y función como los centrales de este proceso y substituirlos por otros; y a estos, complementar la formación en valores, porque, se pueden poseer el talento y los medios necesarios para los cambios, pero si no se poseen los valores humanos adecuados, estos procesos nunca llevan a un final feliz.
Hoy, necesitamos que el Arquitecto piense más en su oficio, que trabaje con una cuerda atada al pie, para que no pueda ir demasiado lejos de la tierra, en la que tiene raíces; y de los hombres, la especie que mejor conoce, siempre apoyándose en una base firme de voluntad y dedicación, de honradez, de firmeza y dignidad (honor).
Santiago Calatrava complementa estas ideas adicionando un valor importante, la "personalidad creadora", esa que distingue a los "Maestros" y los diferencia de los demás Arquitectos , y nos dice: "...a mi me gusta ser como un barco en el mar, que va dejando una estela... pero la proa nada entiende de caminos".
lunes, noviembre 20, 2006
El Espacio Maquillado: Nuevas Tendencias

Impresiona que los hilos a nivel mundial que están moviendo la arquitectura en los últimos
tiempos esta planteado por la dicotomía entre
Se plantea el termino dicotomía, por la idea de una desproporcionalidad del control general sobre las formas y la significación de la obra arquitectónica. Esto viene a plantear lo que Umberto Eco había a empezado a tratar en su libro “La estructura ausente”.
Umberto Eco dice:
Un ejemplo de esto puede ser el edificio construido por Renzo Piano y R. Rogers el
Pompidou de París (1977), un alarde de alta tecnología que recuerdan mas a las refinerías
alejado quizás de la función para la cual se llevo a cabo, debiéndose construir superficies
suficientes para la exposición de las obras.
Es el planteo que hace Eco en cuanto a los conceptos de lo “connotado” y “denotado”:
“Existen en el transcurso del tiempo oscilaciones de los objetos en cuanto a sus funciones primarias (la que se denota) y funciones secundarias (las que connotan). . . este juego de oscilaciones entre estructuras y acontecimientos, entre configuraciones físicamente estables y el juego variable de los acontecimientos que les confieren significados nuevos.
El fenómeno que denominamos consumo de las formas, olvido de sus valores estéticos, se basa en este mecanismo” .
“En cambio hoy, la dinámica constante del descubrimiento y de la revitalizacion se produce en superficies y no llega a alterar el sistema cultural de base; por ello, la carrera de descubrimientos se configura como una simple retórica convencionalizada que de hecho nos remite siempre a la ideología estable del mercado libre de valores pasados y presentes.
Nuestra época no es solamente la época del olvido, es la época de la recuperación; pero la
recuperación, en un movimiento de sístole y diástole de recuperación y de repudio, no
revoluciona las bases de nuestra cultura ” .
De ninguna manera pretendo criticar la obra, el uso de la alta tecnología, sino, por el
contrario debe existir una definición contundente con respecto al fin de la arquitectura, que
debe ser el hombre; “no fue hecho el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”
dice el evangelio, a lo que nosotros decimos que la arquitectura debe estar siempre al
servicio del hombre, y el correcto funcionamiento para ser utilizado por el hombre.
viernes, octubre 27, 2006
El Urbanismo Petrificado

El Muro de Berlín obviamente se transformó en una de las mayores ignominias sociales y urbanas que se tenga memoria en la historia contemporánea. Los Castillos y sus puentes levadizos han surgido de nuevo. El albañil Bush comienza una construcción terrestre que es la consecusión de los escudos aéreos de Reagan. ¿ Cómo quieren que no le pongámos rejas a las casas ?
Vivir trás de los muros o bajo rejas. Parece que en los planos de las ciudades de la arquitectura global no hubiese zonas intermedias, sólo intemperie. Hay una tendencia preocupante de un rumbo urbanístico que olvida los derechos de la mayoría y plantea privilegios para un grupo creciente, pero elitista, de ciudadanos. El dilema no es exclusivamente chileno, ni con mucho latinoamericano; invade las ciudades "polarizadas" y las que van en ese camino. Las ciudades amuralladas y las poblaciones marginales que se transformaron en el blanco y negro de un planeta y sistemas económicos al que le cuesta admitir matices, hasta que sea demasiado tarde.
Dos ejemplos extremos pero concretos: en Dubai se está erigiendo un refugio contra la inseguridad sobre el mar del golfo Pérsico. Es un archipiélago de 300 islas artificiales que componen un verdadero mapamundi rodeado de una sofisticada barrera protectora donde se construyen residencias, centros comerciales y hoteles. Cada isla representa un país, todas componen un mundo ideal fortificado para que lo exterior no entre. Es una ciudadela medieval sobre el mar. Segunda caso, Ciudad Juárez, México. Allí sólo se garantiza violencia y muerte en un terreno dominado por los narcos y las bandas de traficantes de personas. Son las mujeres el blanco de esta violencia en un espacio abierto donde no hay dónde refugiarse. En la última década más de 500 mujeres han sido asesinadas.
Pero no sólo se conocen modelos abruptamente diferentes de metrópolis, también hay otros donde la riqueza y la pobreza conviven en una tensión ilimitada. De ellos da cuenta la X Bienal de Arquitectura de Venecia que está trabajando tres características comunes a catorce megalópolis. Inseguridad, ausencia de servicios y consumo desmedido son las señales de alarma que en padecen muhas nuestras ciudades.
Las tres características citadas por los organizadores de la Bienal evidencian la profundización de la brecha entre ricos y pobres: extremos de una pirámide social abstracta que también habitan en las márgenes reales de las ciudades; unos viven amurallados, aislados y protegidos de la sociedad por voluntad propia y otros, en barrios precarios, villas y " favelas" latinoamericanas desarticulados y expuestos a los riesgos de la época.
Las ciudades que toma como parámetro la Bienal son: Bogotá, El Cairo, Estambul, Johannesburgo, Londres, Los Angeles, México DF, Bombay, Nueva York, San Pablo, Shanghai, Tokio y Barcelona. Todas superan los quince millones de habitantes pero ninguna es totalmente una ciudad rica o pobre: cada una esconde el choque social, la riqueza extrema y la miseria, ricos y pobrísimos viviendo en ciudades que están "partidas". Buenos Aires comparte las características de estas ciudades y también ha visto desde los 90 cómo se profundizaron la brecha social y las manchas geográficas en las que viven ricos y pobres.
Aunque hay índices esperanzados en la recuperación económica, la multiplicación de las poblaciones marginales continúa. Sólo en Santiago ( Qué se entiende por Santiago, es una buena pregunta) viven unas 350 mil personas en estos barrios pauperizados. El fenómeno se agrava cuando se suman los habitantes de las innumerables habitaciones bajo los estándares que todavía no se desploman en la Región Metropolitana , y que ha aumentado su superficie en 55o Has. hace tres días. Habría que revisar el monto que suma el Programa de las Naciones Unidas sobre Asentamientos Urbanos. En la otra punta, la guetificación se sofistica. Al boom de las urbanizaciones amuralladas y barrios cerrados se sumaron los condominios, parcelas y pueblos cerrados que diversificaron las calidades de vida y elevaron el número de habitantes desapegados de una vida urbana saludable.
En su libro La sociedad excluyente, la socióloga Maristella Svampa clasifica esta segmentación en la elección del hábitat: "En un primer nivel, amplio y más masivo, se halla el estilo de vida verde, que imita el de las clases medias-altas suburbanas norteamericanas, y que apunta a las clases medias y medias altas; en un segundo nivel asoma un estilo más selecto, añorado y ''exquisito'', propio de la ruralidad idílica, que alude a la vinculación con el pasado rural del país".
La discusión sobre las ciudades ha generado en los últimos años una nueva conceptualización sobre los cambios permanentes que el capitalismo generó en la mayoría de las urbes del mundo. John Friedmann hablaba de "World cities" y Saskia Sassen y Manuel Castells se referían a las metrópolis como "global cities". Allen Scott iba a pensarlas como "global cities regions". La urbanista holandesa Sassen ha destacado el rol de las ciudades en el proceso de la globalización. Para ella las global cities son, junto con las empresas multinacionales y los Estados nacionales, una de las tres fuerzas que determinan la estructura de la economía mundial y definen las tendencias actuales y futuras.
Paul Virilio sumó una nueva clasificación al ver que el miedo rediseñaba los trazados urbanísticos. Lo explica en su reciente libro Ciudad pánico: "Tras la desagregación de las grandes aglomeraciones geopolíticas ha llegado el tiempo de la declinación del estado nación y el comienzo de un repliegue táctico sobre las metrópolis. Metropolización también tan ilusoria que nos conduce al resurgimiento de la ciudad-Estado, de la que América del Norte nos da el ejemplo con sus casi treinta millones de enclaustrados en sus ciudades privadas so pretexto de inseguridad social..." La brasileña Teresa Caldeira suma argumentos y diseña un nuevo concepto que complementa al de Virilio al hablar de "ciudades amuralladas". Son aquellas "ciudadelas" dentro de las urbes preparadas para protegerse del exterior, de la criminalidad y la marginalidad y que componen un microclima y un sistema de vida de encierro y goce.
Sobre el cielo de San Pablo vuelan diariamente entre 500 y 1.000 helicópteros particulares que transportan a empresarios, industriales y comerciantes desde los barrios cerrados hacia el centro de la ciudad. No quieren caminar un terreno en el que cada año se producen unos cien mil homicidios. San Pablo es la ciudad que exhibe sin metáforas la "guetización" de la población. Es una ciudad que los muros han dividido y que han ubicado a las favelas en un rincón y a los barrios más elegantes en una periferia delimitada y ultraprotegida. "El miedo llega como un ingrediente que justifica una nueva manera de segregar. Los ricos se segregan a sí mismos. Lo interesante es ver por qué en el momento en que, de alguna manera, se democratiza esa sociedad, las elites, que no consiguen seguir dominando para sí mismas el centro de la ciudad donde vivían antes, crean otras maneras de segregarse y de mostrar su prestigio. Estos son los espacios más antidemocráticos que hay y se crean en los momentos de apertura democrática", explica Caldeira.
Por otro parte, los territorios anómicos de la miseria se volvieron seductores para europeos y norteamericanos adinerados que llegan como turistas y contratan los servicios de un guía para internarse en las barriadas bomaerenses y brasileñas en un "villatour" o un "favelatour". La miseria se vuelve objeto de consumo, los habitantes se transforman en actores de su propia realidad.
Bogotá se vio sobrepasada en su capacidad cuando la guerrilla, el narcotráfico y los parapoliciales hicieron que los campesinos abandonaran los cultivos tradicionales e intentaran sobrevivir en un medio que les resulta desconocido. Hoy la ciudad tiene más de diez millones de habitantes: muchos de ellos viven en los cerros, en refugios construidos con desechos. En Caracas se vive una situación similar. Un país rico en petróleo contrapuesto a las necesidades extremas del 40 por ciento de la población. Una imagen aérea exhibe una enorme mancha plateada de las viviendas con techos de chapa rodeando las torres de oficinas de la capital.
Esta lógica urbana parecería llevar a una visión apocalíptica de la organización de las ciudades. El emprendimiento insular de The World es una excepción, pero nada hace pensar que no sea imitado en el futuro para aislar a los que sienten pánico y en nombre del miedo multiplican las estrategias de defensa y seguridad. Lo que no es una excepción es Ciudad Juárez. Juan Villoro, cronista, curioso y escritor mexicano, lo explica de este modo: "Es una ciudad del extrarradio donde no hay vigilancia, muchas veces no hay carreteras, no hay calles asfaltadas y las mujeres tienen que caminar largos trechos por las calles que no tienen iluminación. Esto es una condición perfecta para la cacería de mujeres".
Estas diferencias abruptas no son casuales. En Nueva York, la ciudad más rica de EE.UU., la cifra oficial de la pobreza es del 34%, mientras que el promedio para el resto del país es del 16%. Y la desigualdad más aguda se vive en Manhattan. Una tendencia que se repite en todo el planeta: hay un aumento espectacular en el ingreso de la clase media alta y profesional y un descenso simultáneo en los ingresos de los sectores bajos. Sassen dice que esta situación se debe a que hace 30, 50, 70 años el crecimiento económico se daba en los sectores medios y hoy el crecimiento se produce en los sectores de ingresos muy altos y muy bajos. "En los últimos veinte años se generó un nuevo tipo de desigualdad —dice Sassen—. Gran parte de Africa, Latinoamérica y Asia han visto una pobreza más absoluta de la que existía hace 50 años. La pobreza ha cambiado. Hace 50 años, ser pobre significaba para mucha gente tener sólo un pedazo de tierra no muy productiva y herramientas no muy útiles. Hoy, hay cientos de millones de personas que no tienen ni siquiera eso: son refugiados del hambre y desplazados dentro de su propio país."
La grilla de las ciudades parece resumir dos espacios bien delimitados y sólo se esboza una franja intermedia por descarte. ¿Serán los ciudadanos de la clase media los habitantes que resistan en esa zona indefinida y sin nombre? Es el lugar de lo público, de lo que todavía sobrevive bajo determinadas normas pero también expuesto a las inclemencias de lo que algunas sólo se animan a susurrar como el escenario de una nueva "lucha de clases". El antropólogo Néstor García Canclini lo expresa así: "El espacio público de las calles queda como espacio abandonado, síntoma de desurbanización y olvido de los ideales modernos de apertura, igualdad y comunidad; en vez de la universalidad de los derechos, la separación entre sectores diferentes, inconciliables, que quieren dejar de ser visibles y de ver a los otros."
Micke Davis, profesor de Teoría Urbana en el Instituto de Arquitectura del Sur de California, dice que los Angeles resume con crudeza la situación de la ciudad que vendrá. Al "control arquitectónico de las fronteras sociales" y la militarización errática de la vida urbana, se añade el manejo "policializado" del espacio electrónico y el acceso pagado a las "comunidades de informaciones", bancos de datos para elites y servicios por suscripción que "se apropian de partes del ágora invisible". "En una ciudad de varios millones de inmigrantes, las comodidades públicas están disminuyendo radicalmente, los parques son abandonados y las playas se vuelven más segregadas, las bibliotecas y los centros públicos de diversión se cierran, los agrupamientos juveniles se prohíben, y las calles se van volviendo más desoladoras y peligrosas. A la vez que son demolidos los muros en Europa oriental, se erigieron otros por toda la ciudad de Los Angeles".

